Votos y “sufragiosâ€
En las elecciones presidenciales de 1974 fueron candidatos Alfonso López Michelsen (liberal), Ãlvaro Gómez Hurtado (conservador) y MarÃa Eugenia Rojas de Moreno (anapista). Resultó elegido el primero con más de 1’700.000 votos, Gómez obtuvo 700.000 largos y MarÃa Eugenia muchos menos. Pocos dÃas después del evento democrático me encontré con mi pariente Miguel Ãngel Vélez MejÃa, godo él, y presentó el resultado asÃ: "Los liberales sacaron un millón setecientos mil votos y los conservadores apenas conseguimos setecientos mil "sufragios". La historia se repite. Lo que pasó el pasado 30 de mayo indica que el partido de la U, cuyo lÃder natural es el presidente Uribe, y el nuevo partido Verde, obtuvieron más de 10 millones de votos, mientras que los partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador, apenas alcanzaron poco más de un millón de "sufragios". Y ambos están divididos, lo que empeora sus posibilidades futuras. En estas condiciones, sus lÃderes, que viven de succionar las tetas del presupuesto nacional, andan presurosos pegándose a la mejor opción para la segunda vuelta, para no quedarse por fuera de la nómina oficial; o de la contratación.
Como "Mi Dios no castiga ni con palo ni con rejo", el clientelismo liberal-conservador, instituido a partir del Frente Nacional, con las secuelas de despilfarro y corrupción que han dejado rezagado al paÃs, acaba de recibir su merecida pela. Levantar de nuevo esas dos colectividades, que dominaron el panorama polÃtico colombianos desde los albores de la República, va a ser más difÃcil que parar una colcha en los flecos. Con el agravante de que las ideologÃas de los partidos dejaron de existir. La polÃtica del siglo XXI está conectada directamente con el estómago. La gente reclama capacitación para poder trabajar; y que le den trabajo. Un techo para meter la cabeza, aunque se le queden los pies afuera, cuando es de interés social, de menos de 40 metros cuadrados. Servicios de salud ciertos y eficientes, para que coincidan los informes del Ministerio de Protección Social con lo que sucede realmente en clÃnicas y hospitales. Producción de alimentos para abastecer el mercado nacional y exportar, más que cultivos extensivos para bioenergéticos (que también son interesantes). Y que el Gobierno no les mame más gallo a quienes fueron despojados de sus tierras, grandes y pequeños propietarios, supere los enredos leguleyos que orquestan los abogados de mafiosos, testaferros y paramilitares, a dúo con jueces venales, y se las devuelvan ya.
Los próximos gobiernos deben respetar la institucionalidad democrática, superando los enfrentamientos entre poderes del Estado y armonizando su trabajo con lealtad; eliminar el déficit fiscal con recursos de la minerÃa; aplicar la ley seriamente y acabar con privilegios y abusos judiciales; recomponer las relaciones diplomáticas y comerciales con todos los paÃses; acabar con el sistema de abrir un hueco para tapar otro, que es lo que se ha hecho reiteradamente con la deuda pública, para que el hueco sea cada vez más grande; ser implacable con la guerrilla, el narcotráfico y la delincuencia organizada, por doloroso que sea el remedio; y erradicar el sistema de corromper a la clase polÃtica para conseguir su apoyo a las iniciativas legislativas del Ejecutivo.
A los liberales y conservadores que quedamos, los trapos rojos y azules apenas nos van a servir para secarnos las lágrimas y sonarnos las narices, después de los resultados del pasado 30 de mayo.
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