Una monarqu铆a constitucional, federal y criolla
De las 18 provincias, solo seis participaron, esto no significa un rechazo rotundo a la orientaci贸n centralista, donde la direcci贸n de lo pol铆tico se centraba en la capital, que se le estaba imprimiendo a este congreso.
PEDRO FELIPE HOYOS
LA PATRIA | MANIZALES
El 22 de diciembre de 1810 se instala en Bogot谩 el primer congreso supremo. Est谩n representadas las provincias de Mariquita (Le贸n Armero), Neiva (Manuel Campos), Novita (Ignacio Herrera), Pamplona (Camilo Torres), Socorro (magistral Rosillo) y Santaf茅 (Bernardo 脕lvarez). Preside Bernardo 脕lvarez y como secretarios son nombrados Nari帽o y Valenzuela.
Nari帽o hab铆a sido puesto en libertad muy poco antes, llegando a Santa Fe de Bogot谩 apenas el 8 de diciembre, sus enemigos republicanos bien sab铆an que Nari帽o les pod铆a aguar la fiesta debido a la discrepancia de ideas y metodolog铆as.
De las 18 provincias, solo seis participaron, esto no significa un rechazo rotundo a la orientaci贸n centralista, donde la direcci贸n de lo pol铆tico se centraba en la capital, que se le estaba imprimiendo a este congreso. M谩s bien demuestra el grado de indiferencia y carencia de celeridad en los asuntos gubernativos de las provincias mandadas por un
gobernador del rey hasta hace unos pocos meses y que ahora deb铆an organizarse de cuenta propia.
Se disolvi贸 dos meses despu茅s por presi贸n de las tropas orquestada por la Junta. La convocatoria a este congreso hab铆a sido boicoteada por la Provincia de Cartagena que propuso reunir otro congreso en Medell铆n, causando desconcierto entre los noveles gobernantes del reino.
Mala publicidad
Este congreso que goza de tan mala publicidad fue el primer paso que dio esta naci贸n en ciernes por la senda de la democracia. Los errores y los conflictos suscitados deber铆an ser todos, la inexperiencia en estos asuntos era total.
El solo hecho de asumir un congreso el poder completo superando la junta de gobierno y el cabildo, ya para muchos era un problema. Una instituci贸n espa帽ola iba a ser reemplazada por una norteamericana.
El centralismo resultante de la propuesta del gobierno de arrogarse el gobierno con todas sus responsabilidades era otro factor que nadie supo explicar, dejando que se volviera un elemento del debate que causar铆a grandes distorsiones.
Este congreso que dejaba la monarqu铆a intacta y a la vez negaba la regencia espa帽ola, no supo conciliar en teor铆a y, menos a煤n, en la pr谩ctica esta nueva situaci贸n.
El concepto de constituci贸n avanzar谩 con el siguiente paso que propondr谩n sus mismos miembros al reunir el colegio
Constituyente. La pugna por la mayor铆a en este congreso caus贸 el retiro de varios de sus delegados, como Camilo Torres, que impugnaba la admisi贸n de provincias de reciente creaci贸n como la de Sogamoso, que se separ贸 de
Tunja; y la de Mompox, que se hab铆a emancipado de Cartagena.
Otro fen贸meno t铆pico de los momentos de transici贸n pol铆tica mal llamada revoluci贸n son las redefiniciones territoriales. Frutos Guti茅rrez, corifeo de los pensadores criollos, citado por Abella, determinaba el problema as铆:
[鈥 80 d铆as han corrido: nuestra libertad est谩 en problemas y la felicidad nos es desconocida. Yo me creo obligado a pronunciar esta verdad por triste y amarga que sea [鈥 Las provincias, desconfiadas unas; envidiosas otras; aquellas orgullosas de su libertad pero sin ilustraci贸n; 茅stas vergonzantemente abatidas e interesadas, o casi todas ingratas y sin pol铆tica han formado del Nuevo Reino de Granada un teatro oscuro donde se ven, en contradicci贸n, todas las virtudes y todas las pasiones [鈥 (Abella, 1972: 140).
Toma a Momp贸x
Las m谩s destacadas disidencias son la de Gir贸n respecto a Pamplona, Sogamoso y Tunja, Novita y Citar谩, Mompox de Cartagena, y Honda que somete a Ambalema. La primera sangre entre hermanos se derram贸 en Momp贸x cuando tropas cartageneras a mando del marqu茅s de Ayos se tom贸 a Momp贸x. En la provincia de Tunja surgieron bandos que propinan anexarse a Bogot谩, otros apetec铆an a Sogamoso como provincia por aparte y, por supuesto, Tunja insist铆a en su liderazgo tradicional.
Dice Restrepo:
鈥淸鈥 Donde quiera que hubo un demagogo o arist贸crata ambicioso que deseaba figurar se vieron aparecer juntas independientes y soberanas a煤n en ciudades y parroquias miserables, como la de Nare, las que pretend铆an elevarse al rango de provincias [鈥鈥 (Restrepo, 1974: 150).
Ahora las nuevas provincias supieron jugar su carta de disidentes logrando fr谩giles mayor铆as en los congresos. Gran parte del conflicto entre Nari帽o y Torres era la actitud de Nari帽o de admitir las nuevas provincias en sus planes, tanto que en varios convenios entre los entes representados por Torres y Nari帽o se purg贸 esa metodolog铆a.
Como pr贸xima propuesta para canalizar el gobierno, la Junta Suprema re煤ne un Colegio Constituyente (instalaci贸n 27 de febrero de 1811, sesiona hasta el 24 de abril del mismo a帽o) compuesto por 42 delegados.
Ya para el 4 de abril se promulg贸 una constituci贸n; 茅sta fue redactada por la comisi贸n integrada, seg煤n el acta firmada el 25 de enero de 1811 por:
[鈥 benem茅ritos y honorables ciudadanos: don Luis Eduardo Azuola, Vocal de la Suprema Junta; don Jos茅 Mar铆a Castillo y Rada, Ministro del Tribunal de Gobierno y Hacienda; don Jorge Tadeo Lozano de Peralta, Protector de
Indios del partido de Bosa y don Miguel de Tobar, Regidor del Ilustre Cabildo de esta capital [鈥 (Pombo & Guerra,
1986: 298).
Su encargo era:
[鈥 para que acuerden y escriban dicha constituci贸n sobre los principios de un sistema liberal representativo, y
teniendo presente el Plan de Arreglo de Tribunales de esta Provincia, sancionado por la Suprema Junta en su Poder
Legislativo, que recoger谩n de don Jos茅 Camilo Torres [鈥
(Ib铆dem).
El juramento que prestaron los delegados cada vez le pone m谩s trabas al rey como m谩ximo representante del reino. Sigue siendo proclamada la fe cat贸lica con todas sus consecuencias y anexos. Todo ente gubernativo al cual no tenga el reino directa representaci贸n es rechazado. Gradualmente los nuevos granadinos fueron descubriendo las posibilidades
y responsabilidades que les amparaba la crisis espa帽ola.
Los historiadores constitucionalistas Pombo y Guerra resaltan adem谩s otro concepto nuevo en el juramento:
[鈥 de que las Cortes deben ser constituidas por el pueblo conforme al Derecho de Gentes, palabra prohibida en la
colonia y materia cuyo estudio se castigaba tan severamente, son frases, o mejor dicho reticencias, que indican el
principio del desarrollo de una idea que ven铆a germinando de tiempo atr谩s, pero a la cual a煤n no parec铆a prudente darle
forma pr谩ctica [鈥 (Ib铆d.: 301-302).
Esta monarqu铆a constitucional moderada divide los poderes en tres. El rey ausente es representado por un 鈥渧icegerente鈥 que a la vez es el presidente del Estado de Cundinamarca. El t铆tulo del rey ser谩 Rey de los Cundinamarqueses.
Los derechos fundamentales del hombre como el derecho a la propiedad, libertad de movilizaci贸n, imprenta y oficios est谩n garantidos en este texto.
Esta constituci贸n es el inicio de nuestro propio derecho constitucional, por ende un moj贸n digno de veneraci贸n, porque las constituciones son las m谩s precisas radiograf铆as del desarrollo de las ideas en una naci贸n, m谩s a煤n de aquellas en pleno proceso de formaci贸n. Incongruencias miles!
Primeros d铆as
El padre G贸mez Hoyos bien sintetiza de esta forma el ambiente ideol贸gico de los primeros d铆as de la democracia colombiana:
[鈥 Esta curiosa fusi贸n de monarqu铆a y rep煤blica con la tripartici贸n de poderes, de principios medievales
y escol谩sticos como el juramento, el pacto social, la reasunci贸n de la soberan铆a, el concepto de libertad, con
postulados emanados de la Constituci贸n de Filadelfia y de la Asamblea francesa y ense帽ados por Montesquieu,
Tocqueville y Rousseau, nos da la dimensi贸n exacta de las ideas y de la mentalidad de nuestros pr贸ceres, influidos por
diversas corrientes [鈥 (G贸mez Hoyos, 1962: 417).
Pero esta constituci贸n es el fiel reflejo de como cre铆an, pr贸ceres como Camilo Torres, se articular铆a la nueva sociedad de la mejor manera.
Se critica la constante invocaci贸n del rey en este documento. Asunto muy comprensible. Se hab铆a llegado a crear las juntas de gobierno para conservarle al monarca sus reinos y no m谩s. Se pensaba y actuaba en t茅rminos espa帽oles.
Muy pocos pensaban en aprovechar el momento y lanzar un plan independista. Inclusive el m谩ximo independista, el
benem茅rito Francisco de Miranda, tampoco concibi贸 la independencia en los t茅rminos y la forma, como finalmente se dio.
Poco a poco, o sea en el trascurso de dos a帽os, la idea de una independencia total gan贸 adeptos y se hizo pol铆tica oficial en toda Am茅rica.
Una vez llegadas las noticias de las derrotas militares, el desgobierno, la fuga a C谩diz y la tumultuosa salida de Sevilla de la Junta Suprema, la delegaci贸n dudosa del mando en un consejo de regencia y la equivoca representaci贸n de la Am茅rica en las Cortes del Reino convocadas en C谩diz, los criollos entendieron que el problema era mayor, que la Espa帽a y el rey Fernando estaban perdidos.
El s铆ndico procurador del cabildo de Cali, doctor Camacho, bien lo expuso en su ponencia del 28 de junio de 1810,
prueba que en Am茅rica se estaba, a pesar de las muchas dificultades, al tanto de los sucesos en Europa. Lo que se hac铆a y pensaba aqu铆 no eran palos de ciegos.
Hab铆a pues dos opciones: o abrazar el partido franc茅s o crear un partido propio. Am茅rica espa帽ola se decido por ser ella misma. La decisi贸n por darle la espalda a Espa帽a fue reforzada por la total torpeza del gobierno espa帽ol en Europa y el aqu铆 presente en Am茅rica.
La masacre de Quito del 2 de agosto perfil贸 a la administraci贸n espa帽ola como monstruosa y sanguinaria, fue una fatal muestra que le pon铆a de presente a los criollos que pod铆an esperar de los espa帽oles.
El otro paso controvertido que dio la Regencia fue tratar de insurgentes a las juntas supremas locales constituidos como la de Caracas bloqueando con su armada el puerto de la Guaira. En Espa帽a solo se pensaba en la intervenci贸n militar en Am茅rica para reconquistar estos dominios.
Fue el h茅roe de la resistencia espa帽ola contra los franceses, el general Casta帽os, el que propuso y organiz贸 el ej茅rcito que lleg贸 a Am茅rica al mando de su protegido Pablo Morillo.
Era l贸gico que un rey preso, que hab铆a perdido su territorio y estaba representado por imb茅ciles como el Conde Ruiz de Castilla en Quito, o los cinco lun谩ticos regentes en C谩diz, no fuera digno de continuar mandando este pa铆s.
Estas son las razones pol铆ticas porque en un a帽o el derecho constitucional colombiano da un avance admirable pasando de una monarqu铆a constitucional criolla a una rep煤blica representativa.
El mote de 鈥淧atria Boba鈥 solamente lo emplear铆a un espa帽ol sumamente ignorante referente a los sucesos de Am茅rica entre 1809 y 1816 o un americano igualmente de ignorante y adem谩s afectado de ese deje t铆pico de ningunear lo propio.
Otra incongruencia del Consejo de Regencia fue el despacho de los comisionados regios. Es imposible de entender pol铆ticamente que vino a hacer Antonio de Villavicencio Conde del Realagrado a la Nueva Granada.
驴Realmente cre铆an los prohombres espa帽oles reunidos en C谩diz en esas horas decisivas que con un parlamentario se solucionar铆a la crisis americana? El caso de Carlos Montufar pues es comprensible porque sus parientes estaban en las c谩rceles de Quito y su presencia los salvar铆a del asesinato de estado.
聽
Poderes nulos
Los poderes de los comisionados eran nulos, ellos no pod铆a imponer o solucionar nada. La vida y obra de Villavicencio la pudo magistralmente reconstruir el general Monsalve en la biograf铆a que realiz贸 del m谩rtir debido al gran n煤mero de documentos que se encontraron en todos los archivos del pa铆s, Villavicencio se la pas贸 escribiendo y escribiendo.
La posici贸n del comisionado se torn贸 a煤n m谩s fr谩gil cuando las juntas que hab铆an rechazado a la regencia no lo admit铆an como tal en sus reuniones.
驴Ser谩 por eso que de regentista pas贸 a ser republicano pagando con la vida sus convicciones pol铆ticas?
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