Un paso adelante
2010-06-22 00
Es un tema de gran trascendencia, porque el pa铆s, una vez que ha saboreado nuevamente lo que significa la gobernabilidad, demanda ahora gobernanza, es decir, de un proceso interactivo e integrador entre el Estado, la sociedad civil y las organizaciones empresariales, en un contexto que es cada vez m谩s din谩mico y complejo, signado por una nueva ola aperturista v铆a acuerdos comerciales internacionales, pero con el lastre de problemas no resueltos.
En efecto, no podemos olvidar que pasamos, a comienzos de la d茅cada, de la ingobernabilidad a la gobernabilidad condicionada o soportada en el ejercicio militar, en medio de un conflicto que no se ha extirpado por no haber asumido la sociedad las acciones para resquebrajar las causas del mismo.
Siempre he sostenido que mientras la sociedad entera no comprenda que las causas eficaces del conflicto son el narcotr谩fico y la marginalidad, y mientras no se involucre radicalmente para cortar los impactos de esos dos vectores que alimentan el conflicto, los cuales tienen su mayor expresi贸n en el campo, el problema se mantendr谩 y continuar谩 restando recursos para superar los niveles de pobreza.
Se trata de entender que lo que est谩 en juego es mucho mayor. Regresar a la vieja concepci贸n simple de administrar el Estado, mantener la descoordinaci贸n entre los diferentes poderes p煤blicos y una institucionalidad pol铆tica que no se enfoca en las soluciones de estos problemas sino en preservarse, junto con una sociedad de espaldas al conflicto, es un desprop贸sito.
Si bien la campa帽a electoral estuvo caracterizada por el compromiso de mantener el legado del presidente Uribe de la Seguridad Democr谩tica como elemento esencial para que Colombia pueda dar un paso adelante, no se registraron planteamientos en esa direcci贸n. De ah铆 que los ganaderos reclamemos del Gobierno un compromiso serio para reconvertir al sector lechero habida cuenta del mal cierre de la negociaci贸n con la Uni贸n Europea.
Las condiciones para entrar en ese proceso de gobernanza est谩n dadas. Muchas instituciones del Estado se han ganado la confianza de la poblaci贸n. Nuestros militares por ejemplo, son hoy vistos con respeto y admiraci贸n; existen unas reglas para la inversi贸n relativamente estables; hay un manejo prudente de las finanzas p煤blicas, especialmente el relacionado con la deuda externa; y se tiene una autoridad monetaria que se ha hecho respetar aunque algunas veces no comulguemos con sus medidas.
Hay, adem谩s, un ambiente para el ingreso del concepto del buen gobierno sobre la base de la concertaci贸n. Si a lo anterior se suma una serie de signos positivos desde el punto de vista econ贸mico para el futuro del pa铆s, empezando por la esperada afluencia de inversi贸n en el sector minero, pues el compromiso del nuevo gobernante con todos los actores, debe sellarse con la impronta de la seriedad y la responsabilidad de los agentes privados (empresas), estatales y sociales para la soluci贸n de los grandes problemas que enfrenta la sociedad: la pobreza rural, que afecta a cerca del 50% de su poblaci贸n; la generaci贸n de empleo; el cumplimiento de la responsabilidad social y ambiental del empresariado y del propio Estado en el campo, y por supuesto, de los temas transversales como es la educaci贸n y el fomento de la inversi贸n y la tecnolog铆a, y al necesario posicionamiento que debe alcanzar Colombia en los mercados externos. Tambi茅n es el momento de normalizar nuestras relaciones con los pa铆ses vecinos como parte de esa gobernanza.
Asistimos -y de eso debemos ser conscientes- a una nueva etapa de la vida democr谩tica. Suena el pitazo inicial de un nuevo partido para Colombia, y el sector rural est谩 jugando. Hay que comprometernos con el posconflicto.
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