Tiempo de reflexionar

En los d铆as finales del a帽o las familias se encuentran para celebrar la Navidad y el A帽o Nuevo, las nostalgias se acrecientan, las l谩grimas abundan, los abrazos son m谩s emotivos, las bebidas espirituosas corren como quebradas, los veh铆culos se mueven entre ciudades con pasajeros que buscan a sus seres queridos y se hace el inventario de los resultados del a帽o que pas贸 y se elabora el presupuesto para el pr贸ximo. 脡ste, con rubros de buenas intenciones, prop贸sitos de enmienda, sue帽os de grandeza y aspiraciones de triunfos, que crecen en la medida que las copas se suben a la cabeza y las emociones hacen perder las proporciones de las cosas.
Uno llega a una edad en la que la objetividad vence los efluvios emotivos, las bebidas se controlan, bajo la premisa de que 鈥渘ing煤n borracho es bonito, pero un viejo borracho es muy feo鈥; el sue帽o y la levantada son a la misma hora, sin importar el d铆a o la celebraci贸n a la que corresponda; la algarab铆a no emociona y se piensa que un d铆a es igual a otro. Adem谩s, se tiene una especial prevenci贸n por la forma como se ha comercializado todo, hasta el punto de convertir el nacimiento del Ni帽o Dios en una apolog铆a de la sociedad de consumo.
Los que s铆 atropellan son los recuerdos, porque los mayores son historiadores de su entorno familiar y social y cada uno tiene sus propias vivencias, que as铆 no las escriba ni las comunique verbalmente las rumia en la memoria, son sabores amargos unas y dulces otras.
El a帽o que pas贸 no fue f谩cil para el mundo. Llama la atenci贸n que el hombre, mientras m谩s conocimiento adquiere m谩s insensato se vuelve. Los dirigentes han puesto los intereses econ贸micos por encima de los valores morales, la conservaci贸n de los recursos naturales no renovables y la justicia. El sistema financiero, cuya raz贸n de ser es el fomento de la producci贸n para controlar los precios de bienes y servicios, crear empleo y generar bienestar, se ha convertido en una sanguijuela para quienes trabajan creativamente, y tiene que acudir a sus servicios financieros para producir. Y, de paso, terminan los bancos de principales accionistas de todos los sistemas de producci贸n, sin moverse de los escritorios y sin ensuciarse las manos.
A las grandes empresas manufactureras y mineras nada les importan el desequilibrio ambiental, el calentamiento global, la destrucci贸n de la capa de ozono, el deshielo de los polos, la contaminaci贸n del agua, la desaparici贸n sistem谩tica de las especies animales, la deforestaci贸n de las selvas y dem谩s calamidades, mientras los resultados de sus negocios se reflejen favorablemente en los balances y suba el valor de las acciones burs谩tiles. Y los gobiernos, 隆todos!, son impotentes ante la insensatez de los capitalistas, porque son 茅stos quienes financian la pol铆tica, cuyos representantes son sus vasallos en todas las instancias del poder.
Y como la gente 鈥減rimero se enriquece y despu茅s se ennoblece鈥, como dijo 脫scar Dom铆nguez, el capitalismo salvaje destruye el mundo pero financia obras sociales a trav茅s de sus fundaciones filantr贸picas. 鈥淓l que mata y reza empata鈥.
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