Neoliberalismo estólido
2010-06-17 00
La grave turbulencia financiera global de los últimos años, ha roto también el mito de la supremacÃa del mercado y sus "fórmulas" desreguladoras. Desgraciadamente, en nuestro paÃs todavÃa existen "giles", mentecatos, papanatas, majaderos e ingenuos, que siguen creyendo en el dios del mercado y los sublimes, sagrados y divinos que pertenecen al sector privado. En Colombia, desde el gobierno de César Gaviria Trujillo, seguimos privatizando y vendiendo-regalando las diferentes propiedades del Estado, que son en realidad de todos los colombianos.
Las amenazas de seguir privatizando y vendiendo, siguen latentes. El gobierno actual, aprovechará cualquier oportunidad, para seguir despojando al Estado de sus bienes, con la disculpa de que el déficit fiscal está cercano a los 21 billones de pesos. Hasta ahora, se han convertido la gran mayorÃa de servicios públicos, en jugosos negocios privados. (En la parroquia, recordemos el caso de EMAS). Se siguen legalizando de manera poco ética, muchos proyectos para la prestación de servicios públicos. En los últimos años, hemos visto amplios sectores de infraestructura eléctrica, hidráulica, autopistas con peajes ofensivos, puentes, hospitales y algunos centros educativos en diferentes departamentos, a los cuales les han permitido establecer contratos de "disfrute" a largo plazo, para que controlen, operen, abusen, y llenen los bolsillos con el dinero de todos los colombianos. Muchos de esos excesos y explotaciones, pasan desapercibidos por la protección que da el famoso "secreto industrial y comercial" o la ley del silencio y de la permisividad. Algunos parlamentarios que no tragan entero, son considerados enemigos del gobierno y por consiguiente, les "chuzan" sus teléfonos.
El impacto ha sido desastroso en materia de transparencia. Para la muestra el "botón" del impuesto al teléfono en la ciudad de Manizales. Un valiente fiscal ordenó "cárcel" para la gran mayorÃa de implicados, pero al único que le dieron medida de aseguramiento, fue al gerente de la "sociedad". Necesitamos nitidez y rápido. ¡Que la justicia colombiana no sea para los de ruana! Siguen las dudas en lo de Conplatino, asà como el caso de Integramos, donde los dineros de los ahorradores aún no aparecen. ¡Por favor! ¿Quién los tiene? Están abusando de la nobleza de los manizaleños; tienen la obligación de aclarar ante la opinión pública, todas las actuaciones que han lesionado los bolsillos de las personas de bien que confiaron en ellos. Pero... nuestra justicia sigue cojeando.
En lugar de repetir, esas fallidas fórmulas neoliberales, de más ganancias privadas con mayores costos públicos e incluso privados, que nos siguen atrapando en un laberinto de intereses polÃticos, económicos y de clanes familiares o apellidos conocidos en la parroquia, tenemos que reafirmar la gran rectorÃa de la ley y de una justicia clara, limpia y precisa, pues algunos de esos "personajes" asisten al sauna, mostrando poca verecundia o rubor y sà mucho descaro.
Aún conservamos un falso nacionalismo o un falso respeto, por algunas "figuras" o "fulanos", lo cual, lo único que hace es justificar los despilfarros y los abusos que hemos sufrido los colombianos y los manizaleños por parte de algunos gobernantes, polÃticos de turno y personas que se creen de sangre "azul", pero con los genes de la corrupción y de la bellaquerÃa a flor de piel. ¿Seguiremos votando para que las cosas sigan igual? O ¿Dejaremos de darle nuestro sufragio a toda esta bola de miserables que nos han saqueado desde hace muchos años?
En Colombia y Manizales, seguimos contemplando la inequidad, la desigualdad, las injusticias, los atropellos, las arbitrariedades, las tropelÃas y las ilegalidades de muchos que se creen con abolengo, linaje y prosapia. Han aprovechado su "cuartico de hora", pero para hacer "pilatunas" y "fechorÃas". Patrocinan la pobreza extrema y la insultante riqueza que dan algunos contratos. Mario César Otálvaro, denunció con mucho valor civil, un precio altÃsimo de unas sillas para nuestro estadio. Como este caso, pueden existir otros, que ni cuenta nos damos.
En Manizales la interacción entre pobreza, inseguridad, inequidad y desnutrición es una realidad la ciudad les quedó "grande". Muchas personas viven por debajo de la lÃnea de pobreza. El porcentaje de niños que abandonan sus estudios es alto. Cuando existe hambre, disminuye el desarrollo cerebral, lo que tiene gran repercusión en la capacidad de aprendizaje. Existe miseria y escasez de alimentos en muchos barrios marginados, lo que genera inseguridad. ¡Y el impuesto al teléfono qué!
PD: Existen dos jugadores del Blanco-blanco, quienes son parientes del Presidente de la Junta y a los cuales les hicieron contrato por tres años hace pocos meses. Al parecer no dieron la talla y ya los quieren sacar. ¿Será que se van por las buenas o hay que indemnizarlos?
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