A modo de introducción
Javier A. Gómez Puerta*
Manizales
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¿Para qué me sirve tener vida sexual? ¿Qué le puede aportar la sexualidad a mi vida, a mi felicidad personal? ¿Qué le puedo pedir a mi erotismo? ¿Qué no le puedo pedir?
¿Son amor romántico y erotismo la misma cosa? ¿Mi vida sexual sólo tiene razón de ser si la vivo en pareja? ¿Sirve el erotismo para reforzar los vÃnculos con mi pareja afectiva, para expresarle mi amor o para demostrar mi femineidad o mi masculinidad?
¿Quién es la persona responsable de mi placer sexual? ¿Quién la responsable del placer de mi pareja?
¿Es la penetración vaginal la mejor fuente de placer sexual? ¿Es vivida de igual manera por mujeres y por hombres?
¿Qué es normal en la vida sexual?
¿Es la heterosexualidad la única orientación sexual “normal� A fin de cuentas, ¿Qué es ser mujer? ¿Qué es ser hombre?
¿Puedo esperar que mi pareja sexual sea exclusiva y permanente? ¿Puedo yo como persona ofrecer esa exclusividad y permanencia?
¿Existe sexualidad en la infancia? ¿De qué caracterÃsticas? ¿Cómo podrÃa ser una educación sexual positiva en la infancia?
¿Qué hace tan turbulenta la sexualidad en la adolescencia? ¿Por qué siguen siendo tan comunes las gestaciones no deseadas, especialmente en la adolescencia? ¿Qué hacer con la sexualidad en la adolescencia?
¿La sexualidad se acaba en la vejez?
¿PodrÃa hacer algunos ejercicios individuales y en pareja para aprender a disfrutar más de mi sexualidad?
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Seguramente más de una vez te habrás hecho alguna de estas preguntas. Las respuestas, aunque aparentemente evidentes, no lo son. Su importancia radica en que de acuerdo con las que le des vas a poder disfrutar tu erotismo a plenitud o padecerlo como una pesada carga.
La presente columna pretende poner a tu alcance, con un lenguaje personal e informal y de una manera amena, los conocimientos que la sexologÃa ha alcanzado en su corta historia como ciencia autónoma e invitarte a que reflexiones acerca de lo que esos conocimientos implican para tu vida personal, para tus relaciones de pareja y, junto con ello, para la sociedad que estamos construyendo.
El fin último, motivarte para que aprecies tu erotismo en su real dimensión: no sólo como la posibilidad de disfrutar de tu sexualidad, sino, en un plano superior, la de mejorar tu calidad de vida. Es decir, que comprendas que no sólo somos Homo Sapiens (la criatura que piensa) sino Homo Eroticus: la criatura que aprendió a disfrutar del sexo.
Asà invitaba a potenciales lectores hace ocho años cuando por primera vez publiqué el libro Homo Eroticus; no sé si por economÃa mental o porque esta corta introducción resume en pocas palabras, tanto lo que aún considero son los temas clave sobre los que toda persona debe reflexionar para poder integrar la función sexual de manera armónica a su vida como lo que espero sea mi papel como autor, decidà utilizarla nuevamente como la carta de presentación de esta columna semanal que comienzo hoy a través del diario LA PATRIA.
* Médico. Máster en Orientación y Terapia Sexual
Director Centro de Estudios Sexológicos, CEDUSEX.
cedusex@hotmail.es
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