MiopÃas sin corregir
2010-03-25 00
Hablamos sin sonrojarnos, del flamante y reluciente "Estado de Opinión", supeditado aparentemente a la constitución, pero... esa funesta concentración de poder que camina paralela a las instituciones del gobierno, sacrifica la tecnocracia y algunos méritos burocráticos en beneficio de la lealtad polÃtica, volviéndose una fatal afrenta y oprobio a nuestra ya achacosa y enclenque democracia. Me estoy volviendo monotemático al defender los derechos ciudadanos, pensando que algún dÃa, el ejercicio de la polÃtica se va a equilibrar. Debemos de una vez por todas, romper el cristal del espejo, para que no sigan invisibles ante la "justicia", la virtual ausencia de los organismos de control.
En ocasiones, los columnistas no tenemos visiones equilibradas. Algunos han encontrado la cumbre en momentos de polarización, cuando asumieron posiciones radicales, nÃtidas, honestas y valientes; a otros, esos mismos momentos les birlaron su prestigio. Con nuestro Presidente, el tema es bien curioso. Frente a él, la relación es inversamente proporcional entre medios y el paÃs polÃtico. Si la mayorÃa del pueblo lo quiere, la inmensa mayorÃa de los medios de comunicación, lo detestan visceralmente. Un ejemplo notorio, digno de análisis, es la discusión sobre el tercer canal privado de televisión, desde que se inició el polémico debate, Caracol y RCN destilaron un agrio antiuribismo, el cual se calmó un poco, cuando fue aplazada de nuevo la tal adjudicación.
La popularidad del Presidente, pese a esa "animadversión" de algunos medios de comunicación, se explica principalmente por sus cualidades de lÃder, asà como por las inevitables comparaciones con gobiernos anteriores o futuros. Hay tozudez de parte y parte, pues existe mucho mérito en la seguridad democrática, para otros llamada seguridad asfáltica. Los uribistas son remisos y rebeldes en reconocer que Andrés Pastrana, dejó unas fuerzas militares super armadas, financiadas con la reingenierÃa que inició ese extraordinario ministro de Defensa llamado Rodrigo Lloreda. Además, Pastrana dejó el Plan Colombia caminando y unas relaciones internacionales magnÃficas, pegoteadas por algunos Ministros de Relaciones Exteriores de este gobierno. SerÃa bueno hacer un balance del costo de la Seguridad Democrática, pues se tiene a la guerrilla arrinconada, pero no derrotada. La guerrilla es un problema serio, pero no el más grave; lo afanoso aquÃ, es la desigualdad, la corrupción, los desplazados y la bomba social que se está generando y que en cualquier momento se va a reventar. Lo de Agro Ingreso Seguro es muy grave; cómo es posible que se subsidie a empresarios del estrato siete, con intenciones "loables", pero para el colmo de males, un puñado de estos, como todo parece indicar, defrauden los recursos del Estado, inventándose formas de multiplicar dolosamente dichos subsidios. Esta práctica debe investigarse y llegar al fondo del asunto; la imagen del gobierno ha quedado seriamente golpeada.
Se deben meter en cintura a algunos empresarios y a muchos financieros de este paÃs, con ganancias anuales exageradas. Se han flexibilizado los contratos laborales en Colombia, quitándole a los pobres, conquistas conseguidas a lo largo de muchos años; las EPS hacen lo que les da la soberana gana, incluso amenazan a los médicos con echarlos, si ordena algunos tratamientos especÃficos. Pareciera que la intención de este gobierno, es darles millonadas a los ricos y contentillo y migajas a los pobres. En los últimos años, los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Tenemos mala memoria, no investigamos, tragamos entero, existen horrores que ameritan ejercitar la memoria. Recordemos los falsos positivos de Soacha, cuyos implicados ya están "libres", por vencimiento de términos.
Toleramos candidatos presidenciales virtuales. Es decir, son pero no lo son. Otros se mueren de ganas, pero sus candidaturas murieron en el Agro Ingreso Seguro. Mientras tanto... la institucionalidad del paÃs se va por el sanitario. Desgraciadamente, estamos cambiando el Estado de Derecho por el Estado de Opinión.
Lo que sà es claro y contundente es que, todos los crÃmenes que cometan las Farc en esta época electoral, reforzarán la percepción ciudadana de que la tarea está aún sin concluir.
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