Los zapatos del abuelo
2010-08-08 00
Ayer, en los fastos de la instalaci贸n del nuevo gobierno, rondaban un reportero gr谩fico y un camar贸grafo con la esperanza de poder cumplir una misi贸n espec铆fica: captar con sus lentes los zapatos del debutante ministro de Interior y de Justicia, Germ谩n Vargas Lleras, y atreverse a preguntarle si el calzado que llevaba hab铆a pertenecido a su ilustre abuelo, el presidente Carlos Lleras Restrepo, uno de los colombianos m谩s recordados del siglo XX por su enorme dimensi贸n intelectual y su indiscutible principio de autoridad. La sobriedad de los actos imped铆a el rito de suela llerista al marm贸reo piso palaciego.
Contraplano estableci贸 que el jefe de Cambio Radical suele meterse en los zapatos que hered贸 de su 铆dolo en ocasiones memorables en las que desea tener suerte y salir airoso en sus empe帽os partidistas. Los tiene como especie de talism谩n. Parece que el ag眉ero le ha dado, hasta ahora, buenos resultados. Sus asistentes le atribuyen al singular amuleto la suerte de haber salido con vida de dos atentados dinamiteros lanzados por sus enemigos para tratar de sacarlo del camino al poder con el que sue帽a desde cuando de ni帽o correteaba por pasillos, vericuetos y escritorios del Palacio de San Carlos, donde su cari帽oso abuelo trabajaba, en largas jornadas, como tercer Mandatario del Frente Nacional.
No tenemos pistas sobre el color, n煤mero y estado de los zapatos. Ignoramos si son mocasines o de atar con cordones y si han sido remontados en alguna zapater铆a remendona de las que quedan en los viejos barrios bogotanos. Nos falta por averiguar, asimismo, si el calzado que hered贸 el ex senador Vargas fue utilizado por su entra帽able ancestro cuando habit贸, como Presidente, en Palacio, entre 1966 y 1970, o en la recta final de su fecunda existencia, que concluy贸 el 27 de septiembre de 1994.
Los viejos zapatos hicieron parte del equipaje de la pasada campa帽a presidencial radicalista, en la que alcanz贸 el tercer lugar en los guarismos electorales, detr谩s de Santos y Mockus. Vargas se los pon铆a cuando la masa fervorosa se hac铆a presente en plazas p煤blicas. No los repet铆a en recintos cerrados por la rigurosidad de los actos programados. Adem谩s, desentonaban con sus camisas, camisetas y pantalones que compon铆an el vestuario moderno del candidato. Cuando el cambio de calzado era demasiado notorio, nadie de la comitiva se atrev铆a a preguntar sobre el asunto. Entre el legado de su abuelo, escogi贸 los zapatos por varias razones, vale decir agoreras y premonitorias.
Admite que le imprimen firmeza a su humanidad y al pensamiento. En el fondo, el pol铆tico bogotano ha cre铆do que el esp铆ritu de su abuelo lo acompa帽a, circunstancia que es mayormente notable cuando usa sus calzados que cuida con particular esmero, como a las ni帽as de sus ojos.
El Ministro debutante espera no convertirse en una piedra en el zapato para Santos, su nominador. En la gesti贸n que acaba de iniciar, al frente de las carteras de Interior y de Justicia, les dir谩 a los parlamentarios de la coalici贸n santista que cada cual sabe d贸nde le aprieta el zapato.
Espera repetir con el poeta argentino Homero Exp贸sito que 鈥渆n la vida se cuidan los zapatos, andando de rodillas鈥 y al evocar la herencia del Gran Lleras, dir谩 con el bardo cartagenero Luis Carlos L贸pez, El Tuerto, en el canto a su ciudad nativa: 鈥溾 Mas hoy, plena de rancio desali帽o/ bien puedes inspirar ese cari帽o/ que uno le tiene a sus zapatos viejos鈥.
La apostilla: Cuando el difunto senador V铆ctor Ren谩n Barco vislumbr贸 que el nieto heredero de los zapatos del presidente Lleras Restrepo ten铆a garra y futuro promisorio en la pol铆tica colombiana, dijo: 鈥淓se muchacho tiene mucho de Vargas, pero tiene m谩s de Lleras鈥.
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