Los trabajos ajenos

2010-08-02 00

 

opinion

Quien no sabe hacer una cosa, y necesita hacerla, tiene que buscar a alguien que se la haga. Lo contrario es intentar realizar oficios para los cuales no se tiene habilidad, con lo que se termina haciendo daños que hay que buscar quién los repare, con la consiguiente duplicidad de costos y la tardanza en la solución del problema.

Hay personas que ostentamos el título de inútiles, para oficios que tengan que ver con herramientas como martillos, destornilladores, alicates y similares. Y para el manipuleo de elementos peligrosos, como puntillas, pegantes, bombillos y fusibles. Esos son unos arcanos que ni siquiera intentamos descifrar. Para eso están los especialistas, cuya habilidad en la ejecución de trabajos manuales nos parece tan asombrosa a quienes no la tenemos como si viéramos pintar a Picasso, moldear al maestro Botero o escribir novelas a Gabo, mirándolo por encima del hombro. Alberto, mi asesor de confianza en cuestiones de electricidad, pintura, fontanería, carpintería y demás, cuya habilidad es sorprendente, pienso que debía ostentar un doctorado en oficios varios. Y, es más, que la Academia Sueca debe pensar en crear un Premio Nobel para toderos en manualidades, porque agarrar un cable eléctrico con las manos peladas, descubrir dónde está el atasco en una tubería subterránea o clavar una puntilla en una pared, encaramado en un taburete, son cosas que requieren valor, concentración, instinto y sabiduría, muy por encima del promedio intelectual de los seres humanos comunes y silvestres.

Pero uno sabe hacer otras cosas que muchos ignoran. En los tiempos que corren se han perdido habilidades como la caligrafía y la redacción, sencillamente porque en los colegios consideran que esas son materias de "costurero", que los muchachos no necesitan conocer. Los tiempos aquellos cuando había que escribir entre dos líneas sin salirse de ellas, con letra perfectamente redondeada, resultan risibles para las gentes de ahora. Y qué decir de hacer una redacción sobre determinado tema, de manera que tuviera coherencia, ritmo, sintaxis y buena ortografía. Eso suena en estos tiempos a arcaísmo, cuando se chatea utilizando unos símbolos que nada tienen que ver con la escritura normal, y no entienden sino quienes se comunican por ese medio. La preposición por es una x, una cosa igual a otra es =, @ es un comodín para masculino y femenino y 0 quiere decir nada. Saber redactar y corregir, entonces, es un oficio demandado, porque las empresas y entidades no se pueden dar el lujo de producir documentos, y enviarlos a sus relacionados, preparados por personas que no saben escribir.

Personalmente me resisto a alcahuetear a estudiantes que pagan para que se les hagan los trabajos de la universidad, la maestría o el doctorado, con el argumento de que lo único importante es ganar la materia, así el aspirante a "doctor" no tenga idea de qué se trata. Y los profesores, con tal de que el trabajo tenga la extensión requerida, y cumpla las normas Icontec, no se toman el trabajo de sondear verbalmente al estudiante, para verificar su conocimiento del tema. Por supuesto, con las honrosas excepciones que confirman la regla.

Comentarios

Me parece muy acertada su

Me parece muy acertada su opinión. Más en estos tiempos en que nadie se preocupa por tener un buen texto en sus manos, con las mínimas reglas de redacción y eso sí, buena ortografía. Es lamentable, y es lo que más veo a diario en mi universidad y entre mis compañeros de clase.



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