Los dueños de las vacantes
En el Senado aplican al pie de la letra el manido refrán, según el cual, los hombres pasan y las instituciones quedan.
Han transcurrido cuarenta y siete dÃas de la legislatura inaugurada el 20 de julio y nadie ha pedido la palabra, aprovechando el quórum reglamentario, para proponer un minuto de silencio por VÃctor Renán Barco, doquiera se encuentre, o una moción de saludo a Ómar Yepes, quien trata de amoldarse al nuevo modus vivendi, sin hacer absolutamente nada, en sus cuarteles de invierno, en Manizales, donde -para mitigar las ansias de poder- le da vueltas a la idea de buscar la sucesión del gobernador Mario Aristizábal, en las elecciones del 30 de octubre de 2011, cargo que también tiene en la mira el ex ministro Óscar Iván Zuluaga.
Sin el famoso dueto de antaño de la polÃtica caldense -que mangoneó a placer durante cuarenta años en la vida comarcana- trabaja el nuevo Congreso, en cuyo escenario se hicieron dueños rápidamente de sus papeles los sustitutos del binomio bipartidista, llegados de Atlántico y Norte de Santander.
Paradójicamente, los herederos locales de los dos caciques no fueron capaces de retener, en las elecciones de marzo, las senaturÃas que parecÃan escrituradas por los siglos de los siglos para sus movimientos tan idénticos como dos gotas de agua.
El ex gobernador César Gómez Estrada (liberal) fracasó en su empeño de hacerse elegir como sustituto del finado Barco y al ex representante Arturo Yepes Alzate (conservador) no le alcanzó el oxÃgeno para convertirse en el sucesor de Ómar, su hermano mayor. Los votos, las jefaturas y las curules no son endosables.
A Barco lo reemplazó -sin ser una fiera para la cosa tributaria- como decano de la cámara alta, por ser el de más edad (73 años) el senador vitalicio barranquillero Roberto Gerlein EcheverrÃa (con 51 años en la vida pública, cuarenta y dos de los cuales en el Capitolio Nacional) y de quien acaba de hacer una picantÃsima descripción el periodista Edgar Artunduaga Sánchez, en su explosivo libro HP: Honorables Parlamentarios 2010-2014-Perfiles no autorizados:
"…Su ingreso al recinto del Senado está revestido siempre de cierta solemnidad pontificia. Avanza erguido, despacio. Adelante marcha, abriendo paso, su majestuosa barriga, que deja libre por debajo del cinturón. Pareciera guiarse por el olfato, porque camina con los ojos casi cerrados. Se deposita orondo en su curul y solo le falta el abanico de barras de marfil para imaginar a una de esas señoronas de su costa Caribe colombiana. Da la sensación de que la silla, no la curul, le produce sueño, porque minutos después de sentado, comienza la siesta paquidérmica. ¡Pero no duerme!, se defiende él. Es que tiene la costumbre de escuchar y hablar con los ojos cerrados".
Veamos ahora el perfil de Carlos Emiro Barriga Peñaranda, el conservador nortesantandereano que se quedó con la curul de los Yepes por un "barrigazo" de 162 votos de diferencia.
Según Artunduaga, "se trata del último de los conservadores elegidos y el primero que pase del Congreso a la cárcel si se confirman las estremecedoras denuncias sobre vÃnculos suyos y de sus hermanos Rafael y Pedro Luis con paramilitares de su región". De acuerdo con el ex candidato presidencial Gustavo Petro, en los archivos del DAS reposa una investigación que sindica al clan Barriga de haber manejado las finanzas del Bloque Catatumbo y el negocio de la contratación de obras civiles con la firma "Retro-máquinas".
Si se cumple el vaticinio del escritor y periodista huilense, si es que la justicia no cojea demasiado, y decreta el trasteo de don Carlos Emiro al patio de congresales, en la penitenciarÃa de La Picota, Arturo Yepes (el benjamÃn de la camada de don Floro) podrá hacer realidad el esquivo sueño de verse transformado en padre de la Patria y en sucesor del mayorazgo de su familia.
La apostilla: En su condición de jubilado debutante, el ex senador Ómar Yepes se levanta, se afeita, se baña, se encachaca y cuando se ata los cordones de sus zapatos… se le acaba el programa.
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Comentarios
Galimatias
MUCHOS SOMOS HUMILDES HASTA QUE LLEGAMOS A ALGÚN PODER
una lástima que una carrera