Las madres no quieren ser suegras

2010-08-03 00
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Las relaciones adolescentes preocupan a los padres de familia. En los hogares debe existir un consenso para no llegar a situaciones inesperadas. Tolerancia.

 

“Los hijos son prestados. Solo duran un raticoâ€, así lo asegura doña Esperanza, quien no soporta la idea de que su hija Antonia tenga novio. Ella tiene 16 años y conoció a Felipe hace cuatro meses, a las dos semanas se hicieron novios y tienen una relación normal de adolescentes. Se ven más que todo los fines de semana porque entre semana el estudio se los impide, pero cuando están juntos, no se separan ni un solo minuto, a eso sumándole que hablan por teléfono toda la noche.

Según la psicóloga Ana María Rodríguez, los jóvenes deben quemar todas sus etapas, una de ellas es el primer amor, que llega sin aviso y que hay que aprenderlo a manejar. “Es lógico que las madres tengan temor por perder a sus hijas o hijos, pero lo que tienen que tener en cuenta es que lo que necesitan ellos es apoyo y consejos, no regaños y prohibicionesâ€, explicó.

Antonia dice que no entiende por qué su mamá se comporta de manera extraña cuando Felipe llega a la casa. “Podemos estar en el mejor momento, pero cuando llega 'Pipe' ella se pone insoportable, no le brinda ni un vaso de agua y hasta mide la cantidad de comida que se come mi novio. Es muy maluco porque prefiero estar con él sentada en la puerta que en la sala. Siento que tengo mil cámaras observándomeâ€, comentó la joven.

 

Situación común

Suele suceder con frecuencia en las familias, que los papás opinen negativamente acerca de las amistades o noviazgos de los hijos. Las razones varían según la situación, más que todo tienen que ver con sus propios gustos, valores y las expectativas que tienen para las relaciones de sus hijos y siempre esperan que tengan las mejores compañías para sus vidas.

“No siempre se da que los jóvenes tengan amigos o novios perfectos. Alguna vez tienen que fallar, por lo que los padres tienen que ser su respaldo, tanto para respaldar las relaciones, así como para ayudarlos a levantarse de las caidas o desilusiones que tienen en sus etapas de crecimientoâ€, agregó la especialista Rodríguez.

Los padres en la mayoría de los casos tienen la razón, pero se deben llegar a acuerdos para evitar que lleguen las mentiras y los engaños de los hijos. “Nunca he mentido para estar con él, prefiero que mi mamá me deje de hablar algunos días, pero tengo amigas que sí lo han hecho, y no son mentiras pequeñas, hasta se han volado con ellos de paseo y no piensan que les puede pasar algoâ€, dijo Antonia.

Su madre por su parte recuerda que en su casa se hacía lo que la mamá decía. “No podía llegar con fulanito de tal a la sala, tenía que ser sutanito, el hijo de alguien conocido para que tuviera entrada. Sé que ahora es diferente, pero a veces pienso que mi hija se está entregando demasiado rápido, me da miedo que se equivoque y no hacer nada para impedirloâ€, enfantizó doña Esperanza.

 

 

¿Por qué sucede esto?

- Por miedo a que tomen malas decisiones y arruinen su vida.

- Porque temen que ya estén creciendo y se vayan pronto

- Por su afán enfermizo de sobreproteccion

- Porque para los papas NUNCA estamos listos para hacer cosas nuevas

- Porque para los papas siempre seremos sus pequeños hijos

- Por miedo a quedarse solos

- Por desconfianza

- Por sus propias inseguridades o experiencias.

 

 

Noviazgo en la adolescencia*

En la adolescencia, el mundo se abre de una manera diferente para los y las jóvenes y muchos aspectos se vuelven sumamente atractivos: la libertad, la autonomía, el sexo opuesto, el amor… En esta edad se vivencia el primer amor, ese amor que llevamos prendado a nuestros recuerdos, y sentimos que nos “enamoramos†no una, sino muchas veces. Esta sensación es maravillosa, de adultos la seguimos experimentando, y es uno de los estados más sublimes que puede vivir un ser humano.

El enamoramiento es una experiencia que debe vivirse de manera consciente, lo cual resulta sumamente difícil cuando se tiene 13 o 14 años. Resulta contradictorio afirmar que el enamoramiento (lo cual alega a emociones) debe vivirse de una manera deliberada; sin embargo, es necesario que las personas distingan las repercusiones de una ilusión pasajera y las de un verdadero amor.

Dos personas enamoradas, desean estar todo el tiempo juntas, necesitan sus llamadas constantes y no conciben su vida sin su “media naranjaâ€; y aunque esto parezca muy romántico, lo que enmascara es la necesidad de compañía, revela el deseo que tenemos los seres humanos de ser una persona significativa e indispensable en la vida de otros.

Asimismo, el enamoramiento comprende una ilusión pasajera pues se basa exclusivamente en emociones, y éstas son dinámicas, cambian según las circunstancias y se modifican a través del tiempo. Por esta razón, se vuelve casi imposible mantener la intensidad inicial a lo largo de la relación.

El enamoramiento pareciera ser un estado no muy positivo… ¡todo lo contrario! Estar enamorado es una de las mejores experiencias que puede vivir el ser humano, el problema radica en confundir ilusión con amor y tomar decisiones precipitadas, y muchas veces inadecuadas.

* Concepto entregado por Elizabeth Aguilar.

 

 

¿Qué hacer con mi hija?*

Lo mejor que pueden hacer los padres es darle su espacio y que esperar a que ella se acerque, porque si la acosas con preguntas se pondrá a la defensiva. También depende del concepto que tenga de ti. Si eres de las que se escandalizan fácilmente pensará que "no aguantas nada" y se guardará todo para no asustarte, pero si demuestras ser de mente abierta le inspirarás confianza.

También debes ser realista y aceptar el hecho de que aunque confíe en ti, tal vez no te contará absolutamente todo lo que pasa entre ella y su novio. Puedes sugerirle que lo invite a comer a la casa, para conocerlo y juzgarlo por ti misma. Te advierto que no te hagas ilusiones, la mayoría de las veces el susodicho no resulta ser lo que uno esperaría para su hija. Si resulta ser así, relájate y no le pongas mala cara, o echarás todo a perder.

Ahora, si te causa buena impresión, desconfía de todos modos, porque los jóvenes dominan el arte del fingimiento y son extraordinariamente mustios. Ya sabemos todo lo que ellos hacen y deshacen, no te tortures pensando en eso. Lo mejor es tomarlo con calma, no pasa nada; además, aunque difícil de aceptar, es natural: no iba a ser niña por siempre.

También debes asimilar eso, no sobreprotegerla y fomentar su dependencia. Es importante que sienta plena afinidad contigo para contarte lo que le pasa, pero eso debe ser fluido; si finges interés en ella solo para obtener información, se dará cuenta.

Debes confiar en ella; si la has educado bien, sabrá manejar sus relaciones. Déjala que se equivoque y aprenda. Es difícil ahora por los cambios que todo esto conlleva: Se irá de antro y llegará tarde, pasará mucho tiempo con su novio, verás que ella cambia en su forma de ser, entre otros. Tú ve asimilando los cambios y no te preocupes. La ecuanimidad inspira confianza.

* Tomado de: www. biboz.net .

¡Pilas!

LA PRÓXIMA SEMANA

¿Por qué los hombres hablan mal de las mujeres?

 

Redacción: Nathalia Cabal / Diseño: Carlos Eduardo Arango / Autoedición: Arlés Rodríguez / Con información de: www.residentes.com/ Ilustraciones tomadas de: www.blog.es




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