La salud en emergencia
2010-02-01 00
El sector salud se ha convertido en una bomba que puede explotar en cualquier momento, con serias consecuencias sobre la salud p煤blica. Es evidente que se necesitan mayores recursos y que tanto el p煤blico como los jueces han abusado de la capacidad del sistema para atender los problemas b谩sicos de salud y han extendido de hecho el alcance de lo que obligatoriamente deben atender los proveedores de servicios de salud mucho m谩s all谩 de lo que puede financiar el sistema en su conjunto o las instituciones y entidades en forma individual. Adicionalmente, los pagos que le debe hacer el gobierno a estas entidades a trav茅s del Fondo de Solidaridad y Garant铆a (Fosyga) no se reciben oportunamente y el fondo les debe billonarias sumas, parte d ela cuales no va a pagar nunca.
Los decretos de emergencia social tratan de resolver el problema de la definici贸n de los servicios que obligatoriamente debe proveer el sistema de salud y de proveer la financiaci贸n para atenderlos. Quiz谩s el problema de fondo de estas medidas es que no contaron con el beneficio de una discusi贸n p煤blica ni con el tiempo para meditar y discutir su alcance lo cual ha provocado una reacci贸n agresiva, como la de la comunidad m茅dica que no tuvo la oportunidad de expresarse antes de que se expidieran las medidas. La Constituci贸n de 1991, le concedi贸 al gobierno de entonces facultades transitorias para expedir una reforma tributaria por decreto. Estas facultades no se aprovecharon porque Gaviria, con muy buen sentido, conceptu贸 que una reforma tributaria no se debe hacer sin contar con el Congreso.
En efecto, uno de los aspectos m谩s criticados de estas normas de emergencia social han sido los nuevos impuestos que han creado. No puedo hablar sobre el impuesto a la cerveza, pero no estoy impedido para discutir el de los cigarrillos que fue reformado de una manera caprichosa sin atender argumentos de los afectados. Las nuevas normas redujeron sustancialmente los impuestos para los cigarrillos caros, que son los importados, y aumentaron radicalmente el impuesto a los cigarrillos populares que son los de producci贸n nacional. Los ricos van a pagar menos por su vicio y los fumadores pobres pagan m谩s, y son los que van a financiar el fondo que subsidiar谩 los servicios excepcionales. El importador de cigarrillos que no los produce en Colombia ni consume tabaco nacional est谩 muerto de la risa y ha pagado avisos para apoyar las medidas.
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