La generaci贸n de la violencia

2010-06-21 00
Jose
A los nacidos despu茅s de 1940 se nos ha identificado como la 鈥済eneraci贸n de la violencia鈥, remoquete que duele, pero que es una verdad contundente. En las absurdas guerras civiles del siglo XIX se destacaron 鈥渓os caudillos del desastre鈥, como los identifica el historiador Alfredo Cardona Tob贸n, en un libro que lleva ese t铆tulo, que con banderas pol铆tico-religiosas arrastraron al pueblo ignorante a guerras que no entend铆a, inculc谩ndole odios que se hicieron hereditarios. Esos caudillos salieron ricos de las refriegas, o se enriquecieron m谩s, gracias a los favores que les pagaban con tierras los gobiernos, cuando luchaban de su parte. Adem谩s de que les confer铆an pensiones de jubilaci贸n, sin saber de d贸nde iba a sacar el Estado para pagarlas. O por el pillaje de ganados y la adquisici贸n de bienes de viudas y hu茅rfanos, sin m谩s compensaci贸n que las amenazas. Lo mismo que ha pasado recientemente. Los 鈥渃audillos鈥 actuales son los jefes paramilitares, los guerrilleros y los narcotraficantes, apoyados por pol铆ticos corruptos, que legislan a favor de sus intereses jur铆dicos, para que no paguen nada por sus delitos. Y por jueces venales o aculillados.
Despu茅s de la guerra de los mil d铆as el pa铆s entr贸 en una etapa de paz, presidida por los gobiernos de la hegemon铆a conservadora-clerical, apenas alterada por el conflicto de las bananeras, en el mandato de Abad铆a M茅ndez (1926-1930). Esa revuelta ten铆a inspiraci贸n laboral, y fue brutalmente reprimida por el gobierno, por considerarse comunista. La calma continu贸 con los gobiernos liberales, despu茅s de 1930, afectada apenas por la guerra con el Per煤, que no fue m谩s que una escaramuza pasajera.
Pero en el alma de la gente se manten铆an los odios ancestrales entre liberales y conservadores, que los pol铆ticos manejaban como consignas para sus campa帽as, la prensa parcializada y algunos cl茅rigos azuzaban y en los hogares y en las escuelas se trataban como 鈥減rincipios鈥 o 鈥渋deales鈥, que la juventud tragaba entero, sin digerir las razones.
Vino el 9 de abril con el asesinato de Gait谩n, y la que era apenas una calma chicha explot贸, para degenerar en la 鈥渧iolencia pol铆tica鈥, que es el absurdo, la infamia y el estigma m谩s vergonzoso de la historia nacional. Despu茅s, durante otro intento de paz que trajo el Frente Nacional, aparecieron las guerrillas comunistas, el narcotr谩fico y el paramilitarismo, que es lo que los gobiernos recientes tratan de acabar, a un costo incalculable, tanto econ贸mico como social.
En ese deplorable cuadro se ha enmarcado la vida de varias generaciones de colombianos, que no hemos conocido la paz. Y lo m谩s seguro es que nos vamos a morir sin conocerla. Sin embargo, apreciamos que a los muchachos de ahora no les importa la pol铆tica partidista agresiva, lo que excluye la posibilidad de otra violencia pol铆tica. Pero s铆 los ha permeado la corrupci贸n, que genera otro tipo de violencia. Ojal谩 las maravillosas excepciones que por fortuna se aprecian, destacadas en el arte, la tecnolog铆a, el deporte y la ciencia, sean superiores, e influyan para que nuestros descendientes puedan quitarse el sambenito de 鈥済eneraci贸n de la violencia鈥.



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