Flaquezas y fortalezas

2010-03-07 00
NOTICIA

Fanny Bernal Orozco*

Manizales

 

Marcos, un niño de 10 años, decidió estudiar judo a pesar de haber perdido su brazo izquierdo en un terrible accidente.

Comenzó a tomar clases con un anciano maestro japonés. Marcos se esforzaba tanto como podía y no podía entender por qué después de tres meses, el maestro sólo le había enseñado un movimiento de esta disciplina.

-Maestro –dijo el niño- ¿No debiera estar aprendiendo más movimientos?

-Este es el único movimiento que sabes, pero es el único que necesitaras saber.

Sin comprenderlo bien, pero creyendo en su maestro, Marcos siguió entrenando y confiando en su buen criterio, repitiendo una y otra vez, con constancia el movimiento.

Meses más tarde, el maestro llevó a Marcos a su primer campeonato. Para su sorpresa, ganó fácilmente sus dos primeros encuentros. El tercero resultó ser más difícil, su contrincante se impacientó y atacó; el niño usó hábilmente su único movimiento para ganar el encuentro.

Marcos ya estaba en las finales.

Esta vez, su contrincante era mayor, más fuerte y con más experiencia. Al principio parecía que el niño estuviera a punto de perder. Preocupado de que Marcos fuese lesionado, el árbitro pidió un receso. Iba a detener el encuentro cuando el maestro dijo:

-Déjelo continuar, él puede.

Poco después de recomenzar el encuentro, su contrincante cometió un error crítico y bajó la guardia. Instantáneamente, Marcos empleó su movimiento para inmovilizarlo. El niño había ganado el encuentro y el campeonato.

De regreso a casa, el niño y el maestro repasaban cada movimiento. Entonces el niño se llenó de valor y preguntó:

-¿Maestro, cómo es que gané el campeonato con un solo movimiento?

-Ganaste por dos razones, primero casi dominas a la perfección uno de los movimientos más difíciles del judo. Segundo, la única defensa conocida para este movimiento es que tu contrincante te agarre por el brazo izquierdo.

La mayor flaqueza del niño se había convertido en su mayor fortaleza.

Tomado de Aplícate el cuento de Jaume Soler y M. Mercé Conangla

 

Algunas personas logran asumir actitudes excepcionales en su vida, son capaces de cruzar muchas metas; a sabiendas de que han tenido pérdidas físicas, es asombroso cómo pueden lograr desempeñarse en tantos campos a pesar de los dolores y dificultades a las que se han visto enfrentadas.

Hay situaciones que cambian la vida en un minuto, y entonces la vida, los afectos, las relaciones, los proyectos no son los mismos de antes, no es fácil abrirse a nuevas experiencias sobre todo cuando éstas surgen como consecuencia del sufrimiento, se requiere de inmensa fuerza interior y auto confianza para que la vida no se detenga en el dolor.

Autoconocimiento y autocontrol, son recursos necesarios para darse cuenta de si una limitación, es una debilidad, o si por el contrario ésta puede convertirse en fortaleza que anime a superar los obstáculos propios que se encuentran ligados con la vida misma.

Almas como las de esta historia están en muchas partes, quizás han tenido una red de apoyo, personas queridas que exigen cada día más y más, para no dejar desfallecer; sin embargo, no se puede desconocer que lo que más influye es la actitud emocional, que precisamente se tenga claro cuáles son los recursos y dominios personales y los use en su beneficio.

De igual manera es entender desde muy dentro, que vivir es un desafío constante y que para lograr lo que se quiere se necesita compromiso, disciplina, responsabilidad y coherencia entre otras, lo contrario sería sentarse a observar cómo la vida pasa sin apropiarse de ella y de su significado.

-¿Conoce usted sus flaquezas?

-¿Son sus debilidades fortalezas?

-¿Oye consejos?

-¿Considera que los demás le ayudan o le hacen daño?

La mente puede ser aliada o enemiga, todo depende del auto cuidado e higiene que se realice de los pensamientos, ellos tienen el poder de crear y hacer creer; se requiere de un adecuado principio de realidad para darse cuenta de cuáles hacen daño y entorpecen la consecución de las metas personales y cuáles permiten transformar las flaquezas en fortalezas.

 

*Psicóloga

fannybernalorozco@hotmail.com