El presidente Álvaro Uribe Vélez habla a una semana de terminar ocho años de Gobierno

2010-08-01 00
URIBE

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El Primer Mandatario de los colombianos  recuerda que no pudo ir a la Sierra del Cocuy ni a San Felipe, en el límite de Colombia, Brasil y Venezuela. Pide que todos sean cooperantes de las Fuerzas Armadas con cariño, confianza y un celular.

ARGEMIRO PIÑEROS Y ALFONSO OSPINA

COLPRENSA | LA PATRIA | BOGOTÁ

El jueves en la tarde Álvaro Uribe Vélez accedió a darle una última entrevista a Colprensa como Presidente de la República. Habló de muchos de los temas de su Gobierno y, distinto a lo que acostumbró en ocho años, lo hizo relajado, casi queriendo apaciguar en algo el temperamento que, como él mismo reconoce, “no pudo controlar”.

 

Un par de horas después recibiría la noticia de que la Corte Suprema de Justicia le pide a la Fiscalía que considere si debe abrirle una investigación a su hijo Tomás. Ese hecho ocasionó otra explosión de ese ánimo que bien le conocen los colombianos.

 

Antes de entrar de lleno en el diálogo, el mismo Presidente pidió la oportunidad de enviar un mensaje de agradecimiento. Estas son sus palabras: “Primero quiero expresar mi gratitud a Colprensa y a todos los periódicos que hacen parte de esa red, por el seguimiento profesional que siempre hicieron de mi Gobierno, en un ejemplo de periodismo libre y democrático en estos ocho años. Así mismo, quiero enviar un saludo a los directores, a los columnistas, a los periodistas, a los fotógrafos, a los diseñadores y a los lectores en todo el país”.

 

 

Afecto por el país

 

- ¿Le parecería justo si al escoger para usted una manera de describirlo, se eligiera la de un Presidente que buscó la mayor cercanía posible con la gente y con las poblaciones más alejadas?

 

Desde el fondo del alma, en estos ocho años procuré trabajar por todas las regiones de Colombia, por nuestra capital y por cada uno de los sitios con el afecto que desde niño nos inculcaron por la Patria y por la región donde crecí; procuré que ese entusiasmo afectivo por mi región, con el que vibramos desde la niñez, lo sintiéramos por todas las regiones de la Patria. Lo único que reivindico es afecto por el país en su conjunto y por cada región en particular.

 

 

-Pese a tantos recorridos, ¿hubo sitios a donde no fue?

 

De memoria puede decir que apenas vi de lejos la Sierra Nevada del Cocuy y que no fui a San Felipe, allá donde está la gran roca que marca la frontera entre Colombia, Brasil y Venezuela. Esos sitios los tengo presentes; hay otros, que ahora no recuerdo, donde tampoco estuve.

 

 

-Y de todos los que recorrió, ¿a cuáles va a volver?

 

A todos los sitios, porque a donde llega, uno se enamora de ese lugar. Mi tristeza era no poderme quedar más tiempo. Quisiera desquitarme e ir a cada sitio de la Patria, pero a gozar, a quedarme mucho rato y a dormir muchas noches.

 

 

-Desde el primer día de su Gobierno usted se dedicó a trabajar y trabajar. Hoy, en esta misma oficina, se le ve más relajado, ¿ya empezó a descansar?

 

No, lo que pasa es que la última vez estaba muy concentrado en el teclado del computador, pero ese computador ya lo vacié, para que el Presidente Santos lo encuentre enterito, sin que haya consumido un solo byte; como el escritorio, que lo estoy terminando de vaciar para que lo taponen y lo pongan brillantico, para que el Presidente Santos lo reciba en las mejores condiciones.

 

 

-Un orgullo que usted debe llevarse es que en estos ocho años los colombianos pasaron de sentirse alejados de sus soldados y policías a sentirlos como sus amigos…

 

Los soldados y policías de Colombia merecen nuestro afecto por su heroísmo y porque han tenido un gran valor para depurarse, para sancionar cualquier violación de derechos humanos. Hoy quedan unas Fuerzas Armadas con una gran conciencia y con un compromiso verdadero en materia de observancia de los Derechos Humanos. El país quedó preparado para tener un récord impecable en ese sentido. Todo eso exige nuestro afecto a las Fuerzas Armadas, pero hay que apoyarlas no sólo en los momentos difíciles, sino en todo momento.

 

 

Tres armas

 

-De hecho, usted ya ha dicho que será cooperante de las Fuerzas Armadas…

 

Todos deberíamos ser cooperantes con tres armas: cariño, confianza y un celular. Algo que ha hecho este Gobierno es estimular el apoyo a las Fuerzas Armadas y, al tiempo, desarmar a la ciudadanía. Ese proceso hay que seguirlo, pidiéndole a cada integrante de las Fuerzas que nos responda con diligencia, con integridad y con toda rapidez cuando un ciudadano acuda en busca de sus servicios.

 

-¿Cuál es la tarea fundamental que debe enfrentar Colombia en los próximos años?

 

Uno quisiera que se cumplieran todas las metas, pero lo primero es que pudiéramos tener los mejores índices de asesinatos, porque si bien ese delito se ha reducido de 30 mil a 15 mil casos por año, todavía es mucho. Aún tenemos una tasa de 30 o 32 asesinatos por 100 mil habitantes; era de 66-68, pero lo que necesitamos es llegar ojalá a cero o a unas tasas de 2, 4 o 6, no más.

 

 

-¿Cómo se imagina a Colombia en 20 años?

 

Quiero un país seguro, con valores democráticos, con un gran ritmo de inversión, pero con fraternidad, equidad y una política social que alimente esa inversión y esa seguridad. En ese camino de superación de pobreza y construcción de empleo de buena calidad dejamos lo que llamamos los mojones: seguridad, promoción de la inversión, búsqueda de mercados y transformación productiva en marcha, agregarle valor a la producción tradicional y desarrollar sectores en los que el país pueda ser un jugador de talla mundial. Eso requiere una transformación educativa y todo tiene que tener un gran apoyo en materia de infraestructura.

 

 

-Luego de estos años y tantos viajes, ¿deja una gran amistad con algún mandatario de otro país?

 

Se hablo con mucha sinceridad. A todos se les dijo que este terrorismo no se soluciona con expresiones de condolencia cuando derrama sangre, sino que hay que combatirlo.

 

 

-¿Con cuál de los actuales presidentes de Suramérica siente más seguridad de que seguirá dándole apoyo a Colombia en sus propósitos?

 

Necesitamos que todos lo hagan.

 

 

-Cuentan sus asesores, que en sus viajes usted hizo muchas cosas buscando cerrar acuerdos para Colombia…

 

Hice de todo. Estábamos muy afanados porque los cruceros del Caribe regresaran a Colombia, que por fortuna ya están viniendo; con ese fin llegamos a Miami y nos recibió la Asociación de Cruceros, pero se veía que era una cita protocolaria y necesitábamos resultados. Ellos quedaron de enviar a la Directora Ejecutiva; vino, me llamó el Ministro Plata (Luis Guillermo, de Comercio) y me dijo que estaba en Cartagena, pero que no la veía animada.

 

Al otro día los recogí y fuimos a San Andrés, allí el Ministro me dijo: “Les gustan los caballos”. Veníamos a las 11:00 de la noche en el avión y le dije al Ministro Plata: “Todo por la Patria”; me fui a la cabina y les dije: “Comandantes, no he utilizado ni lo voy a utilizar este avión para parrandear, pero todo por la Patria, no aterricen en Bogotá, llévenme a Rionegro”; me los llevé para la casa; soy mal tomador de aguardiente, pero buen servidor; saqué una botella, me monté en un caballo que se llama Juguete y empecé a hacer monerías; ese caballo ayudó bastante a que volvieran los cruceros. Otra vez estaba con un equipo de Gobierno y dirigentes gremiales en Lima, en una cumbre de países del Pacífico; el propósito era conversar con todos los mandatarios.

 

Le dije a la delegación: “Esta noche la pasamos en vela, hasta que los encontremos a todos”; al que me encontraba en un pasillo lo sentaba y le hablaba de la necesidad de que Colombia entre a la Asociación de Países del Pacífico. Me faltaba el Sultán de Brunei, a las 11:30 de la noche me dijeron que se había acostado ya, pero pedí que lo levantaran y él nos recibió. A la madrugada chequeamos la lista y vimos que habíamos hablado con todos, les dije: “Ya nos podemos ir”.

 

 

- Alguna de esas decisiones suyas debió inquietar a su equipo de seguridad…

 

Sea, mejor, la oportunidad de rendirles un homenaje, de todo corazón, a quienes nos han brindado la seguridad todos estos años: el general Santoyo, al comienzo, y en estos últimos cinco o seis años al general Flavio Buitrago y a todo su equipo, y al señor almirante Rodolfo Amaya, quien ha estado estos ocho años como jefe de la Casa Militar de la Presidencia. Ellos han trabajado con abnegación, con decoro, con patriotismo. Un recuerdo muy bello es que muchos días amanecimos en las brigadas o en las estaciones de Policía y en las madrugadas trotábamos, lo que nos dio una integración muy bella. Este lunes que pasó amanecí en Cartagena, porque quería despedirme de los compatriotas de la Casa de Huéspedes y de la Escuela Naval Almirante Padilla, salí a trotar en la madrugada y la despedida de los cadetes y los infantes fue a ritmo de trote, expresándonos el sentimiento de afecto por estos años.

 

 

Al trote

 

-¿Por dónde va a trotar de ahora en adelante?

 

Vamos a ver que sitiecitos nos van iluminando.

 

 

- ¿Va a vivir en Bogotá o en Rionegro?

 

Primero, quiero agradecerle a Bogotá toda su amabilidad y su hospitalidad estos años. Tengo la casa en Rionegro y ahora tengo que dedicarle mucho tiempo a la empresa agropecuaria, porque estos años fueron entregados todos a esta tarea de la Patria. Además, hay que volver a estudiar.

 

 

-¿Qué va a estudiar?

 

Ya me consiguieron un diccionario de francés y tengo que estar en dos o tres meses en condiciones de leer bien en ese idioma. Esta mañana (del jueves) empecé a aprender a manejar un computador Mac, quiero ponerme al día en Excel y en Power Point y en unas ecuaciones financieras importantes.

 

 

-¿Tiene planes con su familia?

 

Tomás pasó al Máster de la Universidad de Stanford, tiene que consagrarse a estudiar dos años; el otro muchacho (Jerónimo) tiene que terminar aquí su maestría de Economía y reemplazar a su hermano en el trabajo. Uno como papá tiene que estar hasta el último día de su vida echando cantaleta y poniendo metas. Los hijos lo conmueven mucho a uno.

 

 

-Será una época más tranquila, quizás como lo que siempre ha querido doña Lina…

 

Nosotros hemos vivido estos ocho años intensas emociones. Este gobierno ha sido de cero apaciguamiento, acá no ha habido apaciguamiento ni en el temperamento. Qué tal que no existieran esas emociones, si son las energías para trabajar.

 

 

-Usted fue congresista liberal, presidente por un movimiento nacional y en su gobierno se creó el Partido de La U. ¿Desde qué partido va a seguir haciendo la política?

 

Lo que deseo es que haya una política totalmente transparente y que responda bien a las ansias de todos los colombianos. Aquí me acompaña el senador Juan Lozano (estuvo a su lado durante la entrevista), presidente del Partido de Unión Nacional Social y quien fuera mi compañero de trabajo, es una gran esperanza la llegada de él y de otros compañeros al Congreso para hacer una política que responda a las expectativas del país.

 

 

-Pero usted seguirá en la política, de hecho ya le han puesto tentaciones de candidaturas en varias regiones del país…

 

Ojalá yo pueda hacer un ejercicio de ex Presidente prudente y útil para el país. Le pido a Dios que no me deje equivocar como ex Presidente en materia grave.

 

 

- ¿Qué lo haría salir de esa prudencia como ex Presidente?

 

La prudencia no es falta de sinceridad. Ojalá sea capaz de hablar siempre con toda la sinceridad y de manera constructiva.

 

 

- ¿Quiere enviar un último mensaje como Presidente?

 

Quisiera que este fuera un rengloncito de agradecimiento a las Fuerzas Armadas y que lo pudiera leer cada soldado y cada policía de la Patria. Lo expreso desde el fondo del alma. En el balance de esto, a mis compatriotas les digo que cualquier semillita buena es de mis compañeros de Gobierno y de las Fuerzas Armadas. Cualquier deficiencia pueden ponerla en el pasivo de estos huesitos míos que no pudieron con el temperamento.

 

 

"Quería más en infraestructura"

 

-Un tema fuerte de trabajo en su Gobierno fue el apoyo a los sistemas de transporte masivo en las principales ciudades. ¿Lo deja satisfecho ese apartado?

 

En esa parte se hizo un buen trabajo; creo que Colombia es el país de América Latina que está construyendo más en transporte masivo. En Bogotá pasamos de 34 a más de 80 kilómetros de Transmilenio y se están construyendo otros 20, dejamos financiada la Séptima, extendimos a Soacha y les entregamos al Alcalde y al Gobernador 340 mil millones durante 17 años, en pesos constantes, para atender el sistema en Bogotá y los sistemas de cercanías.

 

Se hizo el Megabús de Pereira, ejemplarmente rápido; el MIO de Cali; se adelantan trabajos en Medellín y el área metropolitana como complemento del Metro, aunque ahí me queda la tristeza de que no entró Bello; vi esta semana más adelantado el sistema en Cartagena; en Barranquilla confío en que entren los buses y el sistema funcione bien; Bucaramanga va muy bien; y queda financiado el programa de Ciudades Amables, los que podríamos llamar pequeños transmilenios, en Pasto, Armenia, Valledupar, Cúcuta, Montería, Santa Marta y Sincelejo. No alcanzamos a hacerlo, aunque lo necesitan, en Ibagué, Manizales, Villavicencio y Riohacha.

 

 

-¿Se siente tranquilo de que esos programas seguirán adelante?

 

Tengo fe, porque el Gobierno, que aporta el 70% de los recursos, tiene ahí una gran palanca para exigir y porque, sería injusto desconocerlo, hemos encontrado el compromiso de las autoridades locales para avanzar en esos proyectos y esforzándose para encontrar los recursos. Con todos los alcaldes y gobernadores hicimos la tarea de que ninguno se sintiera discriminado, procuramos rodearlos de garantías y respeto, independientemente del origen político de su elección. Ese es un buen punto para la gobernabilidad democrática.

 

 

-A su Gobierno se le critica por no concretar más avances en infraestructura…

 

En un país al que le falta tanto, uno quisiera haber hecho mucho más en infraestructura. Aquí había 52 kilómetros de doble calzada, quedan más de mil y unos contratos hechos con toda la honorabilidad para que se puedan construir 300 kilómetros por año. El país, por supuesto debe desatrasarse en esa materia. Nosotros encontramos las concesiones de primera generación en pleito y todos esos pleitos se resolvieron con plena honradez y todos nuestros contratos de concesión se entregaron después de largas discusiones en audiencias públicas.

 

 

- La última semana de su gobierno parece destinada a solucionar los problemas en que están Cúcuta y toda la frontera con Venezuela. Más allá de ese esfuerzo coyuntural, ¿cómo puede lograrse una solución duradera y de largo plazo para la economía de esa región?

 

La integración tiene que ser más estable, porque ha tenido muchos altibajos, no por culpa de Colombia. Segundo, tenemos que seguir trabajando por la infraestructura de Norte de Santander. Quedan unos buenos contratos para la doble calzada Bucaramanga-Cúcuta, pero que no son suficientes, sino unas buenas cuotas iniciales, y están la concesión del área metropolitana de Cúcuta; el aeropuerto Camilo Daza; la Vía de la Soberanía, que comunica al departamento con Arauca; se avanzó bastante en la carretera de Ocaña, aunque faltan unos viaductos, con los que tendrá que ayudar el nuevo Gobierno; hay una carretera muy importante, que es la de Tibú-La Mata, cruzando de Norte de Santander al Cesar, para la que quedan los primeros 120 mil millones; esa obra es fundamental para la competitividad del departamento. El país en su conjunto se tiene que integrar a la economía del mundo y no sólo a unos mercados; esa visión de integración y acceso debe permear a toda la Patria.

 

 

-En otro departamento del norte, pero en la Costa Caribe, en Bolívar, hay preocupación por el atraso de obras viales y del inicio de las obras en el Canal del Dique...

 

Lo del Canal del Dique ya está contratado. Ya avanzamos mucho en el mejoramiento del canal navegable, pero es que creció mucho la infraestructura portuaria y la economía; en Cartagena un puerto movilizaba 100 mil contenedores y otro movilizaba 200 mil, este año van a movilizar entre los dos un millón 600 mil contenedores. Queda faltando hacer el canal mellizo, de acceso a la Bahía, para no demorar los buques, que vaya entrando uno y saliendo otro. Pero, en general, allí se han hecho obras muy importantes, como todas las de los Juegos Centroamericanos y del Caribe; los primeros kilómetros de la perimetral de la Ciénaga de la Virgen; el Transcaribe; la Refinería de Cartagena, que es la obra más importante del país, en plena ejecución por 4.000 millones de dólares, algo que era impensable; carreteras como la Ruta Caribe, que está avanzando y que es muy importante para la comunicación con La Cordialidad; también la carretera al borde del mar, de la que dejamos financiados unos kilómetros muy importantes; la doble calzada en la salida de Cartagena, y se deja financiada una obra muy importante: la revolución vial y recuperación de playas en la entrada por Crespo.

 

Para el departamento llegarán obras trascendentes: la última parte de la Ruta del Sol (Bogotá-Santa Marta) incluye la doble calzada por Bosconia-Plato-Zambrano-El Carmen, fundamental para Bolívar, y aspiramos a que la Troncal de las Américas quede firmada antes del 7 de agosto, porque ahí hay dos tramos muy importantes para Bolívar.

 

 

-Se lleva la tristeza de que no pudo hacer más por vías para zonas claves, como Chocó…

 

No, en Chocó, ¡por Dios!, se hizo lo que nunca se soñó: está en plena ejecución la pavimentación por Pereira hacia el departamento, quedarán faltando recursos para unos 30 kilómetros; está en ejecución la obra de rectificación y pavimentación de la vía que va por Ciudad Bolívar hacia el Chocó y está en ejecución el contrato de 135 mil millones para construir la carretera del centro del Chocó a Nuquí, lo que pasa es que ese contrato es de muy difícil ejecución por la selva, los suelos, la humedad, entonces en esta primera etapa se está construyendo el acceso a la cantera de materiales.

 




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