El libro del “Negro†Henao *

2010-02-22 00
josé
Helio Fabio Henao Quintero es un ciudadano circasiano, de esos personajes de los pueblos que están en línea de vanguardia en todas las causas que tengan que ver con el progreso de su terruño y con su mejoramiento educativo y cultural. Al menos en eso estuvo hasta cuando apareció el clientelismo y los políticos asumieron la solución de todos los problemas ciudadanos, en canje por los votos que les permitieran perpetuarse en el poder.
Con apenas un primer año de bachillerato, que era hasta donde llegaba en su época infantil el Colegio Libre donde estudió, es contador empírico, gran lector, especialmente de temas históricos; y promotor de eventos culturales, a los que convoca a personalidades artísticas o literarias, de imagen nacional, para que traigan a Circasia las expresiones de su producción y se las transmitan a los lugareños. Y eso que el oficio del “Negro†es el de mecánico automotriz.
Ahora nos sorprende a sus amigos con un libro en el que reseña la historia de buena parte de los municipios quindianos, y de algunos vallecaucanos del entorno, con detalles minuciosos de cómo ha sido el discurrir cívico en todos sus aspectos; cómo se ha construido el progreso, intelectual, moral y material; y quiénes han sido los personajes de todos los estratos que hacen parte de su historia.
Como el “Negro†Henao no es escritor profesional ni editor, el texto puede resultar desordenado, pero ahí está todo, para que quien esté interesado en algo especial lo desentrañe. Pero lo más simpático es que intercala en el discurrir del libro un diálogo imaginario con el Libertador Simón Bolívar, que es ingenuo y gracioso al mismo tiempo, pero destaca el inmenso amor y respeto que el autor tiene por el héroe.
Veamos algunas muestras del coloquio del “Negro†con Bolívar. “Anoche, cuando dormía, soñé con el Libertador, ¡alma bendita!, que me decía: -Negro, me quiero ir de este pueblo. Yo, asustado, le pregunté: -¿Por qué, señor Libertador? Él me respondió: -En esta plaza ya no respetan. Mire, Negro: Un día me pintaron de verde, azul, blanco, amarillo y otros colores que ya no recuerdo; por esa razón me llamaban el Bolívar papagayo. Otro día unos vándalos me robaron la espada (…) Primero eran los sábados y domingos, pero ahora son todos los días, en las horas de la noche y primeras de la madrugada, que llegan gentes de otros municipios en esos buses que llaman chivas y se ponen a bailar. Hacen tanto ruido que no me dejan dormir. Muchos de ellos me visitan, no para admirar mi obra libertaria, sino para orinarse al pie de mis botas. En una de esas noches, cuando la juventud anda de parranda, a uno de ellos se le ocurrió ponerme una ruana y un sombrero, subirse al pedestal y hacerse tomar una foto. Doy gracias a la Policía Nacional que a la madrugada me quitó ese disfraz. (…) ¡Qué aburrimiento! ¡Qué tristeza!â€.
Es posible que el libro del “Negro†no esté a la altura de los acartonados historiadores ni de los autores que son exaltados a los premios literarios. Pero sí es muy meritorio en su elementalidad. Sin duda, Bolívar debe estar muy agradecido. Y eso es lo que vale, como desagravio a tanta bellaquería que se le hizo.  
* Henao Quintero, Helio Fabio. Diálogo con Simón Bolívar, el Libertador. Optifraf S.A. Armenia (Quindío) 2008.



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