El hombre y sus tentaciones
El pasado miércoles, llamado de “cenizaâ€, empezó para los creyentes el tiempo de Cuaresma, con una invitación apremiante de la Iglesia a convertirnos todos de corazón y a “renovarnos por dentro con espÃritu firmeâ€, como pedimos al Señor en el Salmo 50. NOTICIA
Padre Camilo Arbeláez
Manizales
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El pasado miércoles, llamado de “cenizaâ€, empezó para los creyentes el tiempo de Cuaresma, con una invitación apremiante de la Iglesia a convertirnos todos de corazón y a “renovarnos por dentro con espÃritu firmeâ€, como pedimos al Señor en el Salmo 50.
Veamos con qué motivación iniciamos la Cuaresma: si la señal de la “ceniza†tiene apenas la significación de una tradición religiosa recibida de los mayores; si la cruz sobre la frente fue sólo para mostrar la fe cristiana sin que ello tuviera que ver con el testimonio de la vida: o si vivimos en la ceremonia un rito de buen augurio al recibirlo y merecer asà la ayuda y protección de Dios.
Miremos entonces si este acto religioso tuvo raÃces en el alma, en el camino hacia Dios, en la vida personal para convertirnos del pecado si estamos en él, para liberarnos de la mediocridad en que quizás nos instalamos, y también para seguir adelante si optamos seriamente por Cristo con el esfuerzo propio y bajo su protección y amparo
La Iglesia nos dijo a todos: “Conviértete a Jesucristo y cree en el Evangelioâ€, no como una fórmula sino como una promesa responsable. Porque Cristo es la meta que buscamos y el Evangelio el mejor camino para realizarnos como cristianos.
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San Lucas nos habla de las tentaciones de Jesús en el desierto. Como “se habÃa hecho en todo semejante a nosotros menos en el pecado†(Heb. 4, 5), también aceptó ser tentado por el Maligno. Desde luego que Jesús no cayó en la tentación, pero sà fue ésta la oportunidad para enseñarnos a quienes estamos expuestos a caer en tantos halagos temporales, que a la hora de la verdad, dejan el alma vacÃa y frustrada el ansia de felicidad
* A la primera propuesta de convertir una piedra en pan, contesta Jesús: “No sólo de pan vive el hombreâ€. Este hombre anclado en la tierra, necesitado de lo temporal para vivir, tiene también una inclinación infinita hacia la felicidad , un deseo grande “de las cosas de arriba donde está Cristo†(3,1), de que hablaba San Pablo a los Colosenses.
Sin embargo dentro de la armonÃa que debe haber entre lo terreno y lo espiritual podemos decir que “el hombre tampoco vive solo de espÃrituâ€, aunque con las ideas claras y las cosas en su puesto. Jesús en la casa de Betania dio la pauta: “Marta, Marta, te afanas demasiado. Sólo una cosa es necesaria y MarÃa ha escogido la mejor parte†(Luc.10, 41-42). No es que el Maestro le desconociera a Marta el mérito de atender la buena marcha de la casa, pero hacÃa resaltar cómo su hermana iba a lo mejor en su encuentro con él.
* A la segunda propuesta de dominar los reinos de la tierra, sà se arrodilla para adorar al demonio, contesta Jesús: “Adorarás al Señor tu Dios y a él sólo servirásâ€. Este anhelo del “tener†ha sido la gran tentación del hombre a través de los tiempos.
El libro del Éxodo nos cuenta cómo el pueblo hizo “un becerro de oro†(Éx. 32, 3) para adorarlo. Con el correr de los siglos el hombre ha cambiado de desierto pero de de “becerro†por su afán de “tenerâ€, más que de “serâ€, encogiendo asà el alma llamada a lo más alto y perdurable
* Y en la tercera propuesta el demonio le pide a Jesús mostrar su grandeza y su poder para dominar. Pero Jesús mostrarÃa un camino bien distinto a los que quieran ser sus discÃpulos: “El que entre ustedes aspire a ser el más importante, hágase servidor de todos†(Mar. 10, 43) .
camiloarbelaez50@ hotmail.com
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Lucas 4,1-13
Jesús lleno de EspÃritu Santo, se alejó del Jordán y se dejó llevar por el EspÃritu al desierto, donde permaneció cuarenta dÃas, mientras el demonio lo ponÃa a prueba. En ese tiempo no comió nada, y al final sintió hambre. El demonio le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esa piedra que se convierta en pan».
Le respondió Jesús: «Está escrito que el hombre no vive sólo de pan». Después lo llevó a un lugar más alto y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. El demonio le dijo: «Te daré todo ese poder y su gloria, porque a mà me lo han dado y los doy a quien quiero. Por tanto, si te postras ante mÃ, todo será tuyo». Le replicó Jesús «Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, a él solo darás culto». Entonces lo condujo a Jerusalén, lo colocó en la parte más alta del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tÃrate abajo desde aquÃ, porque está escrito que ha dado órdenes a sus ángeles para que te cuiden y te llevarán en sus manos, para que tu pie no tropiece en la piedra». Le respondió Jesús: «Está dicho que no pondrás a prueba al Señor tu Dios»
Concluida la tentación, el diablo se alejó de él hasta otra ocasión.
Palabra del Señor
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