El d铆a sin perro
La ex贸tica propuesta de 鈥楨l d铆a sin perro鈥 (el rey de las mascotas) acaba de salir del mag铆n del periodista Fernando Mora Men茅ndez, en una deliciosa cr贸nica de 鈥楿niverso Centro鈥, un admirable aporte al periodismo alternativo impreso en LA PATRIA, de Manizales, que se deja ver la cara editorial cada mes con su carga y descarga de temas sui g茅neris a los que no les meten muela otros medios.
Antes de concretar su iniciativa -que seguramente pondr谩 a ladrar en insoportable coro a los gru帽ones amos y canes de este pa铆s que se divide en dos: los que muerden y los que se dejan morder- se ocupa de la ventaja que les ha tomado el perro como emperador de la finca o peque帽o sult谩n de apartamento, con su calculado meneo de cola y su melosidad, al gato de las siete vidas, a la lora que pide cacao y al canario que canta aunque no cante, en la escala de preferencias de sus due帽os.
La proposici贸n de Mora sobre la veda perruna por un d铆a nace con un derrotero tan minucioso que deja en los meros rines a los inventores del d铆a sin carro. Leamos:
鈥溾 La idea busca generar conciencia en humanos y caninos. Ambos podr谩n demostrar su autonom铆a; perros inteligentes que no dependen de humanos; humanos maduros que pueden lamerse solos como el buey鈥 Nos dir谩n que es una medida exagerada ya que los perros necesitan salir a dar una vuelta y descargar su energ铆a porque de lo contrario se volver铆an perros neur贸ticos, de los que destrozan todo a su paso. Pero una vez al a帽o, no hace da帽o鈥.
El gestor sui g茅neris procede seguidamente a repartir las instrucciones a los respectivos amos de los caninos: 鈥溾 Ese d铆a se les debe sacar a orinar antes de las seis de la ma帽ana. No habr谩 circulaci贸n de perros hasta despu茅s de las siete y treinta de la noche. Toda caca que aparezca ser谩 removida sin contemplaciones y los 谩rboles no ser谩n ultrajados con ag眉ita amarilla鈥濃 鈥淟os 煤nicos perros autorizados para circular libremente ser谩n los lazarillos, los rescatistas tipo San Bernardo y los de los aeropuertos; de modo que el d铆a sin perro no sea tambi茅n el d铆a de la mula. No se aceptar谩n argumentos como ese de ponerle el bozal al rottweiler o explicar cu谩n mansito es el pit bull. La ley es para todo can y no s贸lo para los de collar鈥.
El repertorio alcanza para los afectados con la propuesta: 鈥溾 Durante la jornada, las peluquer铆as caninas podr谩n dedicar ese d铆a a hacer esas cosas que siempre han aplazado como actualizar el cat谩logo de nuevos cortes, limpiar los cepillos e inventariar las pulgas. Los cementerios de perros recibir谩n visitas normales y los criaderos podr谩n cuadrar caja. Mientras tanto, los sic贸logos caninos tendr谩n el d铆a libre. 驴Y qu茅 se har谩 con los perros callejeros? Pues ellos recibir谩n sanciones pedag贸gicas鈥濃 鈥淧ara dejar en claro que la jornada no busca segregar a las 鈥榥arices fr铆as鈥, se har谩 un homenaje a los grandes canes de la historia como Leoncico, el descubridor del Mar del Sur, los siete Lassies y Rin Tin Tin鈥.
El ingenioso Mora Men茅ndez tuvo la precauci贸n de sacar del caj贸n de frases el viejo dicho, seg煤n la cual, 鈥渆l perro es el mejor amigo del hombre鈥, pero a nosotros nos parece que, en este caso, falta la opini贸n del perro. 聽
La apostilla: En la Roma de los doce C茅sares se dec铆a que Ner贸n mand贸 a matar a su mam谩 Agripina porque le puso nombre de perro y asesin贸, en un ataque de ira, a la emperatriz Popea, su mujer, porque no le prestaba los cosm茅ticos, ni las tangas para irse de rumba y descubri贸 que estaba afiliada secretamente a la natillera del Cuerpo de Bomberos encargado de da帽ar los incendios en la capital del imperio.
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