Desafíos y retos

2010-01-14 00

Julio

Con la llegada de la nueva junta directiva del Blanco-Blanco, se abren muchas expectativas. El equipo de Manizales necesita reconstruirse, casi de las cenizas económicas, deportivas e incluso políticas; todo lo anterior como consecuencia de las peleas y el afán de poder de algunos directivos, pendencias y camorras que se iniciaron en el 2004-2005, años en los cuales el equipo alcanzó la gloria, tanto deportiva como económica. Pero...
Las gestiones de muchos antiguos directivos, no fueron las mejores. Si a ésto le añadimos el bajo rendimiento deportivo de los últimos años, incluyendo la cercanía al descenso, como consecuencia del bajo promedio, así como la descapitalización del plantel profesional y una situación económica que algunos periodistas deportivos la ubican como calamitosa, colocan al club en un punto de partida, casi al borde de la emergencia. Pensar que en el año 2005 se tuvieron en caja varios miles de millones de pesos, pero las malas gestiones, como la famosa contratación de Julián Vásquez, un jugador que vino lesionado y después hubo que pagarle hasta "la risa", situación que produjo coraje y rabia en los aficionados. Casos como el Vásquez hay varios, pero es mejor echarles "tierrita".
¿Cómo se puede salir de ese agujero en que se cayó? Transformando una institución arrasada, en un equipo acorde con su historia. Estoy seguro que Juan Ramos es muy capaz, pero debe estar agudo y despierto, para no cometer los errores del pasado.
El Once ha sido testigo de presidentes y directivos que estaban llamados a ser conductores capaces y renovadores, especialmente por sus prédicas y perfiles, pero muchos terminan engrosando la anquilosada dirigencia del fútbol en Colombia, mediocre como el que más. Muchos de esos dirigentes, se hicieron notar por sus mañas, insuficiencia, (salvo contadas excepciones como la de los doctores Ramiro Henao, Arturo Gómez Tobón y don Hernán Arango Uribe, hombres nítidos y transparentes, asi como otros cuyos nombres se me escapan) y prescindencia, en muchos temas que han convulsionado la vida íntima del club, aunque, debo decirlo, fueron víctimas de un acentuado, malsano y maligno presidencialismo.
Como en los últimos años, el Palogrande se ha visto abrumado por las malas taquillas y por algunos acontecimientos delictivos de las barras bravas y sus derivados; esas barras deben tener freno, como por ejemplo, prohibirles la entrada al estadio, así se vuelvan fundamentalistas de la violencia. Por mi cercanía al estadio, he vivido en carne propia el accionar de esos vándalos, que funcionan como mafia, creando sus propias realidades con sus códigos y lealtades estúpidas. Quitemos de una vez esa amenaza, para que el blanco-blanco vuelva a ser el equipo de la "familia manizaleña".
Si Juan Ramos y los nuevos integrantes de la Junta Directiva, entienden que cada acto o determinación que tomen, es una oportunidad para dar ejemplo, sería buena señal. Si no, es mejor apagar las luces e irnos. En el fútbol, como en la vida familiar, social e institucional, se puede mostrar nítidamente la conducción de un club en números reales, sin poner en riesgo un patrimonio que no es propio. En conclusión, se pueden hacer mejor las cosas y conducirlas con gran criterio.
Es bueno decir también que, así el Once sea manejado con nitidez, por estadísticas y por lo que marca la irrefutable tabla de posiciones, el porvenir deportivo del equipo de Manizales, dependerá de los jugadores. El último campeonato ha sido desalentador; la cercanía del descenso asusta y mete miedo, resulta agobiante pero es la dura realidad. En estos últimos meses el equipo declinó, no tenía un patrón de juego respetable, no reaccionaba ante la adversidad, no mostraba evolución futbolística ni identidad.
Posiblemente, los jugadores se sentían desprotegidos por la falta de una idea de juego y una estructura táctica. En eso no son culpables los directivos, que posiblemente hicieron la interpretación práctica, de que esos resultados encendieron el desánimo en el público de Manizales.
Con la estadística colgada al cuello, la sensación es clara y bastante temeraria: Otro tropezón y el fútbol de Manizales se va para la "B". Estos han sido una días cargados de reproches, pero también de esperanza, por lo que puede llegar. Estará en los nuevos jugadores y en los que queden, encontrar las respuestas para llegar más arriba. Se necesita trabajo y responsabilidad, tanto de los jugadores, del cuerpo técnico, como de la junta directiva.
No nos podemos equivocar más. Saquemos del camino esos "representantes de jugadores" que le han hecho tanto daño al equipo. Elijamos bien, que la prensa deportiva colabores pero de manera racional y sin tragar entero. No busquemos fantasmas donde no los hay. Marcelo Bielsa decía: "Hay que ser querido para ganar y no ser querido porque se ganó". Apliquemos esa frase de ese gran técnico argentino, estando seguro que entre todos: Directivos, cuerpo técnico, jugadores, patrocinadores y afición, se sacará el equipo adelante. Necesitamos buena conducción, identidad y nitidez.

Comentarios

COLUMNA SOBRE EL ONCE DEL DOCTOR JULIO

DOCTOR RECIBA UN CALUROSO SALUDO DE SU AMIGO FRANCISCO VALLEJO DESDE BOGOTA,NADA MAS ACERTADO QUE SU COMENTARIO SOBRE EL ONCE,NO ES POSIBLE QUE UN EQUIPO QUE SALE CAMPEON EL PRIMER SEMESTRE TENGA TAN MALOS RESULTADOS EN EL SEGUNDO SEMESTRE QUE SALGAMOS HOY A REZAR PORQUE ESTAMOS MAS CERCA QUE LEJOS DEL DESCENSO.OJALA DOCTOR EL COMPROMISO SEA INTEGRAL COMO USTED LO RECLAMA,DESGRACIADAMENTE ESOS MERCADERES DEL FUTBOL LOS VEMOS HOY POR TODAS PARTES INCLUSIVE EN CIERTAS PROPAGANDAS POLITICAS. UN ABRAZO FRATERNAL A LA DISTANCIA



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