Dónde vivir, la otra carrera de los foráneos

2010-02-03 00

Mientras que Juan Camilo apenas llegó de Armenia a buscar dónde vivir, Jorge Hernán lleva dos años en hospedajes y se ha mudado tres veces. Ambos son universitarios que estudian en Manizales y viven el rebusque de alojamiento. Dos caras.

Carlos Eduardo García

Redactor

Manizales

 

En el arranque del semestre muchos universitarios buscan cuadernos, útiles y materiales para su carrera. Otros, además de esto, tienen que encontrar dónde vivir cómodamente, pues no tienen quién los hospede. La agitación la viven sobre todo los estudiantes que llegan de otras ciudades a cursar sus estudios en Manizales.

Una cosa es elegir entre carátulas, marcas, precios o la calidad de los materiales para estudiar. Más difícil aún es cuadrar ubicación, costo, servicios, menú, reglas y demás detalles que implica conseguir hospedaje. A eso se suma que la búsqueda se hace en territorio desconocido.

Aún así, como parte de la vocación de ciudad universitaria, Manizales tiene una oferta variada para sus estudiantes que se dispara al iniciar el año y en las vísperas de cada segundo semestre. Carteleras en las instituciones, anuncios en casa y apartamentos, voz a voz y hasta un portal de Internet, facilitan la labor de encontrar lo que será un hogar.

LA PATRIA presenta los casos de Juan Camilo Chaparro y Jorge Hernán Díaz, quienes estudian en una universidad privada y una pública, respectivamente. En ellos se refleja lo que es el rebusque de alojamiento en ese tiempo de trabajos, parciales, consultas, trasnochos, prácticas y otras vivencias que conforman la vida universitaria.

 

Por Internet también se puede

Por La U

Manizales es quizás la única ciudad del país donde existe un portal de Internet en el que se ofertan hospedajes para universitarios y a los que buscan este tipo de servicios se les brinda asesoría. Se trata de la página www.mycuarto.com, cuyo Director y Gerente es Dolmer Patiño Guzmán.

Este joven empresario explica que, según unos estudios que realizó la Universidad Nacional y la Secretaría de Educación Municipal, cada semestre Manizales recibe unos 4 mil estudiantes foráneos.

Este portal funciona hace dos años y en el 2009 ubicaron a unos 300 alumnos en hospedajes familiares. Actualmente cuentan con unas 120 propietarios inscritos, que ofrecen entre 1 y 5 alojamientos.

Patiño Guzmán asegura que el portal es una estrategia que contribuye a que Manizales se distinga como una ciudad educadora en el país.

"No solo somos el puente entre propietarios y estudiantes. También nos encargamos de valorar el origen, las necesidades, las posibilidades económicas y el perfil general de quien solicita hospedaje. A partir de esto, lo orientamos hacia las mejores opciones", puntualizó Patiño Guzmán.

 

Empieza la búsqueda

"Todo lo tenía a pedir de boca. La decisión más difícil que tenía que tomar era qué quería que me preparan en mi casa de desayuno. Por eso quise estudiar fuera de mi casa y estrellarme contra el mundo".

La seguridad brilla en la voz firme y decidida de Juan Camilo Chaparro Arias. Tiene 20 años y llegó este semestre desde su hogar en Armenia, a cursar la carrera de Publicidad en la Universidad Católica de Manizales. El renombre de este programa y la cercanía con su ciudad, motivaron su elección.

 

Cogido de la tarde

A este primíparo le cogió la tarde para buscar dónde vivir, pues empezó la labor apenas una semana antes de iniciar clases. Lo primero que hizo fue acudir a una cartelera de anuncios de su Universidad, anotar datos y salir a recorrer algunos sitios.

"Hay muchos sitios que no están a la altura de sus precios. La estratificación aquí es tenaz y predominan los bajos. No sé cómo hacen para vivir allí. A mí hasta me ofrecieron la habitación de una empleada, detrás del cuarto de ropas como por $450 mil mensuales", relata.

Proyectos

Después de visitar ocho sitios, encontró una habitación muy atractiva en Milán. Sin intermediarios, sin contrato y con la posibilidad de irse de allí cuando quiera. Agua caliente, energía eléctrica, Internet y un espacio en la nevera por $300 mil.

La familia de Juan Camilo optó por comprarle un apartamento el próximo semestre. Mientras tanto, busca con un ex compañero de colegio un sitio cercano a la Institución para compartir los gastos.

 

 

Con varias experiencias

"Todo depende de la señora que ofrece el hospedaje. Hay que cuadrar bien con ellas cómo es la alimentación, qué le gusta a uno, cuáles son las reglas y los servicios que hay".

Dos años de experiencia tiene Jorge Hernán Díaz en conseguir alojamiento. Entró esta semana a cuarto semestre de Ingeniería Civil, en la Universidad Nacional sede Manizales, y por tercera vez cambia de residencia. Este estudiante llegó desde Marsella (Risaralda) a cursar su carrera, después de vivir y trabajar en Pereira.

El inicio

"La primera vez fue difícil. Vine con mi mamá y me guié por los avisos en casas y apartamentos. Mi primera elección fue mala, pues la señora no estaba pendiente de la comida y mi baño privado resultó siendo compartido. Pagaba $380 mil mensuales hasta que decidí irme a los tres meses", cuenta sobre su residencia inicial en La Enea.

Su siguiente hospedaje fue en una casa que le recomendó un amigo. $10 mil pesos menos al mes le costó este sitio que quedaba más cerca al Campus La Nubia, con mejor alimentación y una hospedante adecuada, que brindaba también Internet y lavado de ropa.

Otro cambio

Sin embargo, desde el semestre pasado empezó a ver varias clases en el Campus Palogrande, por lo que decidió vivir cerca a su lugar de estudio. A punta de carteles en las ventanas se topó con una habitación en La Estrella, con los mismos servicios, pero a $460 mil mensual. Sin embargo, el costo adicional equivale a lo que gastaba en pasajes.

Jorge Hernán aconseja definir desde el principio si hay problemas en el hospedaje por llegar tarde, por llevar amigos a estudiar, cómo es el menú y fijarse bien en el tema de los baños.




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