DÃas especiales
2010-04-22 00
Cuando alguno con vulgaridad dice: ¡No tiene usted madre!, en realidad quiere decir, usted carece de humanidad o simplemente "usted es una máquina a la que nadie le dio pecho y le enseñó las más mÃnimas leyes de la ética y la transparencia". Las actitudes buenas de nuestra vida, sólo se aprenden o se adquieren en las entrañas de la madre que nos engendró.
En el mes de mayo, debemos de revisar todos los buenos ejemplos que nos dio nuestra madre. Los que poseen la inmensa fortuna de aun tenerla, deben evaluar los roles que deben existir en la relación con la bella dama que nos concibió. El análisis debe hacerse desde el punto de vista de ambos: Las mamás deben hacer un balance de ese intercambio con sus hijos, -dejarlos ser ellos mismos dentro de lo posible-, pero sin alcahueterÃas ni permisividad. Ellos con respeto, deben buscar un equilibrio sano que valore la imagen de esa madre, la cual siempre quiere lo mejor para sus hijos. Esa imagen debe ser objetiva y sin amarres que hagan daño. Los castigos o "pelas" de mamá, deben proporcionarse en dosis medidas y siempre con afecto, ternura y buenos consejos. La decisión del camino a tomar siempre la debe tomar el hijo, pero... el apoyo, el ejemplo y la influencia sana, siempre deben existir.
Es buen decir que, tener la madre viva, es importante capital en la formación de los seres humanos; tener exceso de ella, puede conducir a un final trágico como el del mismÃsimo Edipo. -Al saber Yucasta que Edipo era en realidad su hijo y además padre de sus cuatro hijos: PolÃnices, Esteocles, Ismene y AntÃfona, se da muerte, colgándose en el palacio. Horrorizado, Edipo se quita los ojos con los broches del vestido de Yucasta y abandona el trono de Tebas, escapando al exilio. -Extracto de la mitologÃa griega-. Los excesos de algunas madres, pueden forjar sin que nadie lo advierta, un destino castrante en el desarrollo de la personalidad del hijo, principalmente en la adolescencia. La opinión de una madre puede evitar que un hijo se case con la persona a la que no ama, escoger la carrera correcta o hacer un buen negocio, ...por lo tanto los hijos deben aprender lo bueno de su progenitora, pero no sucumbir al torbellino de influencias y chantajes emocionales en los que a veces se cae. Debemos ser libres y respetuosos, pero no cobijarnos con el manto de la sobreprotección, lo que nos llevarÃa a estancarnos en nuestro desarrollo personal.
Una imagen materna arrolladora, como la de la Reina de Inglaterra, crea personalidades débiles y tambaleantes como la del "maluco" viudo de Lady Di. Carlos, en todo lo que hace, se muestra inseguro, como consecuencia de las órdenes que recibe de Isabel. Otras idealizan demasiado a su "retoño" y cualquier novio o novia, que estos tengan, no es ni remotamente suficiente y adecuada para su "bebé". La historia siempre acaba en drama y pelea, rompiéndose el vÃnculo por el tercero en discordia: El yerno o la nuera. Otros casos que se pueden ver: Señora cincuentona, acaudalada y solitaria, (el marido se fue "mamao"), controla a sus hijos con los métodos más comunes: el "desmoralizador" o la "mesada del domingo" frÃamente calculada. Desmoraliza con un "alarido", cuando el joven tiene inquietudes empresariales; además, el hijo no es capaz de imaginarse una vida independiente y siente que la única manera de seguir con el nivel económico acostumbrado, es no rompiendo el lazo financiero con la casa materna.
P.D.: Las históricas paredes del Vaticano, se estremecen con las revelaciones que comprometen al hermano del Papa Ratzinger y a muchos obispos, posiblemente en actos directos de pederastia, o al menos sÃ, en tolerancia con los mismos. Ha sido un mercado homosexual protagonizado en las mismas narices de los altos prelados. Lo que censuro no es el homosexualismo de un sacerdote, tan "respetable" como el de cualquier ser humano. Lo que produce coraje, es que esa condición se use como instrumento de abuso y degradación, que hace vÃctimas a personas indefensas, como lo hizo el obispo que violó 200 niños sordos que cuidaba en nombre de la SantÃsima Trinidad. ¡Granuja de estiércol y rata de alcantarilla! Bellacos y miserables los que toleran estas situaciones. No merecen ser pastores de la Iglesia, sino patrones de antros de sodomitas.
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