Correo abierto
2010-08-01 00
Señor Director:
La historia colombiana nos presenta un paÃs tradicionalmente católico, es más, desde los primeros años de estudio nos enseñaron que el gran legado de los españoles, además de su lengua fue la religión católica, lo que nunca nos contaron los educadores de entonces fue que la mal llamada evangelización fue a la fuerza, al igual que lo fue el sometimiento y la aculturación de que fueron vÃctimas nuestros antepasados indÃgenas.
Desde entonces se inició una falsa religiosidad que infortunadamente en estos doscientos años de independencia no se ha superado. En el siglo XIX y aún en la primera mitad del siglo XX, la ignorancia en la fe cristiana del partido Conservador e infortunadamente de algunos ministros de la Iglesia, fue bárbara. Pero es deplorable que en pleno siglo XXI con los grandes avances de las comunicaciones y los de la Iglesia, un buen número de personas consideran que rezar el Rosario, asistir a la EucaristÃa, hacerse aplicar la Santa Ceniza y otras prácticas, son suficientes para ser buenos cristianos. Se ha vuelto costumbre escuchar a las altas autoridades hacer alarde de su fe y en nombre de Dios patrocinar la injusticia social, apoyar el enriquecimiento ilÃcito, permitir polÃticas que favorecen solo a los terratenientes como el Agro Ingreso Seguro, alimentar odios y manifestar abiertamente el deseo vehemente de vengarse de quienes muy seguramente le causaron un gran dolor. Desde otro ámbito es muy común en nuestra sociedad ver el patrón que explota a sus trabajadores, que no les paga un salario justo o que escatima el pago de las prestaciones sociales, reivindicándose ante el Señor asistiendo a Misa los domingos; o el empresario que en su muy sofisticada oficina tiene una bella imagen religiosa, pero abusa de su poder con malos tratos a sus subalternos, o lo que es peor, se escuda en el famoso "recorte de personal" para dejar sin empleo a personas que derivan su sustento de un salario mÃnimo, en lugar de pensar en no aumentarse su salario si esto implica generar dos o tres empleos. Cuántos de los mal llamados "padres de la patria" se ufanan de ser católicos y ¿dónde está su conciencia si no tienen el menor reparo en votar para aumentarse su elevadÃsima mesada a pesar de las condiciones económicas que se viven?
Qué equivocados están quienes piensan en esta forma. Se debe ser coherente con lo que se piensa y lo que se hace. ¿De qué les sirve a tantos cristianos pasar horas enteras en la lectura de la Palabra y en jornadas de alabanza, si no hay un verdadero compromiso que se hace evidente en el diario vivir?
Todos conocemos personas idóneas que sin practicar ninguna religión, llevan una vida Ãntegra, más ejemplar que miles de católicos. Con toda razón el "Apóstol de la no Violencia", el lÃder indio Mahatma Gandhi nos dio semejante enseñanza con su frase: "Me gusta mucho Cristo, pero no me gustan los cristianos porque no se parecen a Él".
MarÃa Elsy Naranjo Valencia
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*****EL CARIÑO Y EL SENTIDO DE PERTENENCIA CON EL PAÃS *****