Conflictos que cruzan las fronteras

2010-07-26 00
opinion

La presencia de guerrilleros colombianos en pa铆ses lim铆trofes con el visto bueno o la complicidad de los gobiernos, que simpatizan o colaboran con ellos, o se hacen los de la vista gorda porque no tienen los medios para reprimirlos ha sido algo que hemos sabido desde hace tiempo, y que ha molestado con toda la raz贸n al gobierno colombiano. Ha agriado una relaci贸n que hab铆a sido tradicionalmente estrecha, como la que exist铆a entre Colombia y Ecuador, o acentuado las diferencias y minado la confianza, como ha sucedido entre Colombia y Venezuela, que a causa de ello le puso fin a un experimento mutuamente provechoso de integraci贸n econ贸mica entre los dos pa铆ses.

A los colombianos nos parece raro e inaceptable que pa铆ses supuestamente amigos protejan a la guerrilla, le den amparo, toleren o colaboren con ella porque sin lugar a dudas esto constituye un acto hostil y no se puede entender como algo que sea exclusivamente un "asunto interno" de esos pa铆ses, ya que la existencia de santuarios para la guerrilla m谩s all谩 de las fronteras colombianas afecta la seguridad interna de Colombia de manera grave. Pero el problema no se limita a los dos pa铆ses vecinos. En otros pa铆ses no le han parado bolas a las advertencias del gobierno colombiano sobre la presencia de la guerrilla colombiana en sus territorios.

La actitud continental hacia el conflicto de Colombia no ha sido de apoyo a nuestro gobierno, entre otras razones porque los latinoamericanos seguimos pegados a esquemas de soberan铆a que no contemplan la capacidad de realizar espionaje satelital, el alcance de los medios electr贸nicos o el de las armas modernas. La idea de Colombia de que su acci贸n contra Ra煤l Reyes era justificada porque hab铆a necesidad de pararlo para impedir que desde el territorio ecuatoriano continuara organizando acciones contra el gobierno o la poblaci贸n colombiana no tuvo eco en la OEA, donde se ha defendido tradicionalmente el respeto a las fronteras y se han condenado las intervenciones punitivas en otros pa铆ses, excepto cuando las ha llevado a cabo Estados Unidos o son propiciadas por ese pa铆s.

La verdad es que en nuestro continente, aunque los ha habido, no han sido tan frecuentes los conflictos internos que cruzan las fronteras como lo son en Asia, el Oriente Medio o 脕frica donde los gobiernos han convivido con ellos, pero corriendo el riesgo de que los lleven a la guerra. A pesar de los antecedentes y ejemplos extra regionales y latinoamericanos, la situaci贸n del conflicto interno de Colombia y las reacciones de su gobierno son consideradas ex贸ticas en Am茅rica Latina, y los gobiernos de los dem谩s pa铆ses aspiran a que no los incomode el gobierno de Colombia pidiendo o exigiendo colaboraci贸n contra la guerrilla m谩s all谩 de las fronteras, y a que no haga incursiones en sus territorios para eliminar a los grupos guerrilleros que operan desde all谩.

Colombia puede hacer un mayor esfuerzo para controlar sus fronteras y no tener que depender de sus vecinos para ello, pero requiere la colaboraci贸n de ellos y apoyo continental porque las actividades de la guerrilla en santuarios extranjeros, sean o no de car谩cter b茅lico, debilitan los esfuerzos del gobierno para derrotarla y a que se prolongue indefinidamente el conflicto interno. Por eso es indispensable que nuestro gobierno no se a铆sle y que procure mejorar la gesti贸n y los canales diplom谩ticos, ya que no son aconsejables ni son viables opciones como realizar otras incursiones punitivas para eliminar al enemigo en territorio extranjero o declararles la guerra a los vecinos que amparan a la guerrilla colombiana.




Test