Arboleda, reconstruida, pero se frenó la economía

2010-08-01 00
arboleda

Muchas de las estructuras fueron recuperadas. Volvería el Banco Agrario y construirían una casa para jóvenes. Comercio y café, caídos. Mirada. Este es el plano de lo que sería la casa campesina, en el lote que ocuparon el centro de salud y el Banco Agrario. Sería un área de 387,20 metros de construcción.

 

 

DIEGO FERNANDO HIDALGO

 

LA PATRIA | ARBOLEDA (PENSILVANIA)

 

"Se vive, se siente, Arboleda está caliente", gritaban al unísono centenares de niños, unos arrumados sobre una camioneta de la Policía, y otros en el capacete de una chiva. Ambos vehículos estaban en los costados del parque principal de Arboleda (Pensilvania), en la noche del pasado jueves.

 

A esa misma hora, las 8:15, en otros sectores del mismo parque algunos locales comerciales permanecían abiertos, pero sin su razón de ser: los clientes.

 

La hiperactividad de la que gozaban los niños contrastaba con el desánimo de los propietarios de esos negocios. Los primeros seguían en su fiesta y quizá eso no les permitía valorar la importancia del aniversario que en el lugar se celebraba, pues pese a que varios padres de familia y docentes del colegio les pidieron silencio, seguían en su goce nocturno.

 

Es normal eso entre los pelados de Arboleda, dice la comunidad. Por eso no desaprovechan cualquier posibilidad de recocha o disfrute que llegue a la población. En el corregimiento indican que pese a que la recuperación estructural es evidente después de 10 años de la toma, se necesita trabajar más fuerte ahora en el tejido social, sobre todo en los jóvenes y niños, que cuentan con pocas opciones.

 

Entre los adultos también es normal lo que se vive. Después de la toma ha sido difícil recuperar la economía, sobre todo por la crisis del café. "Ya ni para el fiado alcanza", dicen algunos.

 

 

Más opciones

 

Diego Cardona, ex Alcalde de Pensilvania, que labora con Acción Social, reconoce ambas situaciones. "Esta es una región con pocas alternativas y necesitamos ofrecerles a jóvenes y niños otras oportunidades. Por ejemplo, ampliar la banda de música infantil para que 20 o 30 niños más puedan acceder a ella y estén más ocupados; que con la Secretaría del Deporte de Caldas contemos con instructores y se monten escuelas deportivas. Necesitamos salir de ese karma de la destrucción de Arboleda, pues aún los niños viven preocupados con eso", explicó.

 

Juan David, uno de los menores que toda la tarde del pasado jueves jugó con sus amigos, dijo que lo único que pueden hacer es recochar, practicar golosa, la rueda rueda y el salto. "Así nos divertimos, pero más que todo en el parque", expresó.

 

Por lo demás, tras cumplirse una década del horror de esa mañana, los habitantes del corregimiento se sienten confiados en que la situación ha mejorado muchísimo, sobre todo en lo relacionado con la reconstrucción, aunque insistieron que falta en economía, es decir, café y comercio.

 

Cardona, el ex Alcalde, expresó que Arboleda se reconstruyó casi en su totalidad, gracias al trabajo mancomunado entre la Nación, el Departamento, la Alcaldía de Pensilvania, el Comité de Cafeteros, Acción Social, las colonias, la Iglesia, algunos dirigentes y la empresa privada.

 

Sitios como el Centro de Salud, el templo San José, el colegio Pablo VI, la estación de Policía, entre otros, lograron levantarse.

 

 

Dos caras

 

LA PATRIA quiere mostrar dos caras de la población, 10 años después de la toma. Una, con lo que ya logró levantarse; y la otra, con lo que aún falta.

 

 

 

LO QUE NO SE HA LEVANTADO

 

Fotos | Martha E. Monroy | LA PATRIA

 

 

El café se esfumó

 

Seis kilómetros antes de entrar al casco urbano de Arboleda, Manuel José Valencia descansa al lado de una de sus mulas, en una tarde soleada. Sin pensarlo dos veces, dice que la zona ya es más segura, pero que aún así se sienten abandonados.

 

"El café ya no da... mejor dicho, ninguna finca da. Usted se pone a mirar (señala hacia las montañas) y todas están acabadas. Tengo una ahí cerquitica de la entrada al pueblo, pero está muerta. Esta es de un hermano, pero solo la estoy cuidando".

 

Él comparte lo que muchos coterráneos piensan: "volver al café será difícil, pese a que fue el motor de la economía hasta antes de la toma". El señor le agrega a eso que la vía que conduce a Pensilvania está muy mala y que los mismos choferes de las chivas les piden que hagan convites para arreglarla. "Como le digo, estamos abandonados. No parece que fuéramos colombianos".

 

A 6 mil metros de donde Manuel, cerca al parque principal de Arboleda, está su tocayo Manuel Maya (en la foto). Hasta hace poco tuvo finca cafetera en la zona y ahora cuenta con una tienda en pleno casco urbano.

 

"¿Por qué decidí vender? Pues eso no servía. No servía mantenerse para acá y para allá. Además, la producción era regular y las plagas me afectaban. La roya, el año pasado, me acabó de joder. Creo que para volver al café nos demoraremos otros dos años, aunque por ahí resultan unos granitos".

 

En su nuevo negocio lleva tres años, pero la situación no ha mejorado mucho que digamos. Por eso no se explica cómo hace la gente en Arboleda para sobrevivir, pues ya ni se puede fiar, dado que hasta los negocios grandes, que movían clientela, cerraron.

 

"Al café no me provoca volver. Hay que aplicar mucho abono y químicos que salen muy caros".

 

El ex alcalde Diego Cardona manifestó que este es un tema fundamental que se trabaja con el Comité de Cafeteros de Caldas y el de Pensilvania.

 

"Después de la toma, la gente tumbó cafetales y sembró coca. Hoy ya no hay nada. Se busca promover la renovación para que las personas tengan una economía más sólida, se baje la pobreza y la gente no vuelva a esos sembrados de coca".

 

 

Ni para el fiado

 

El próspero local de Carlos Alberto García López, el cual posee hace 25 años, se vino a pique en los últimos 10. Afirma que antes tenían Banco Agrario, empleados de planta, maestros de obra y policías que después de la toma se fueron o salieron reubicados hacia otras partes. Los dejaron a merced de los violentos, pero también económicamente inseguros.

 

"A los 3 o 4 años, con la llegada de Uribe, se mejoró un poco la situación, diría que en un 40%. Existe seguridad, hubo reconstrucción, pero lo más duro ha sido la economía. El café, que era la salvación, se fue a pique y no ha vuelto a surgir. La gente se dedicó a otros cultivos, pero los perjudicó el clima y el mal estado de las vías".

 

García López insiste en que la economía sigue mal y lo sintetiza en este ejemplo: "la gente acude al fiado, pero este ya es seleccionado. Tocó reducir el número, pues muchos no tienen capacidad de pago. Además, debemos ir a las ciudades por los surtidos, porque los distribuidores ya no llegan hasta acá, y pagar a un mes".

 

 

El Banco Agrario volvería

 

Sobre el Banco Agrario, el ex alcalde Diego Cardona indicó que se está en la tarea de buscar que se abra de nuevo una oficina en Arboleda, que atendería a este corregimiento, más Pueblo Nuevo y Puerto Venus. Serían cerca de 90 veredas cuyos campesinos podrían retornar al comercio y, de paso, reanimar la economía.

 

Sobre el lote donde estaban el Centro de Salud y el Banco Agrario, dijo que se construirá la casa campesina, proyecto en el que trabaja la Alcaldía de Pensilvania. El alcalde ya lo socializó, está lista la maqueta y será un espacio para los jóvenes.

 

Parte de tranquilidad

 

Hace por lo menos cinco años regresó la Policía al corregimiento con la instalación de la nueva sede de la subestación. Antes de la toma, se ubicaba cerca al Parque, pero ahora está en lo alto de una montaña, mirándola desde la Iglesia San José.

 

El teniente Edwin Ferney López, actual Comandante de la subestación, indicó que las nuevas instalaciones son estratégicas y se convierten en un observatorio que les da un control sobre la zona y los diferentes puntos rurales.

 

"Son instalaciones confiables, reforzadas, con todos los avances en cuanto a equipos de comando de seguridad, es decir, que ayudan a disminuir el riesgo. Le faltan detalles, pero son pocos, pues las garitas, el búnker, entre otros, son suficientes para una acción defensiva y para la estadía de las 18 unidades. Son resistibles, confiables y suficientes para resguardarse".

 

Sobre la situación actual de seguridad, López explicó que existe una aparente tranquilidad, sobre todo por la desaparición de grupos armados ilegales en Caldas, pero que no descartan pequeños dúos, tríos y máximo de cinco que buscan sustraer información, reclutar jóvenes o atentar contra las autoridades.

 

"El parte es de tranquilidad y de confianza. La comunidad ha aprendido que la seguridad depende del blindaje que da el casco urbano y que de hecho las personas son nuestros ojos".

 

Al fondo, en la montaña, quedó la nueva sede policial.

 

 

Un templo de unión

 

El sacerdote Ramiro Arias Quintero, que orienta hace cuatro años los destinos de la reconstruida parroquia San José del corregimiento, señaló que en este proceso ha habido mucha participación nacional, municipal, departamental y hasta internacional, con la iglesia alemana.

 

"Hace cuatro años, cuando llegué, el templo estaba culminado en su parte externa, pero la interna permanecía en obra negra. Con esfuerzo de la comunidad, de las colonias de Medellín, Bogotá y Manizales, el en ese entonces alcalde Diego Cardona, logramos terminar la casa cural y el templo".

 

Añadió que, por ejemplo, han podido brindar vivienda a las familias con las obras del barrio San Vicente, mediante convites, rifas, aportes de Acción Social. Lo reunido se consigna en un programa del Comité de Cafeteros donde por cada peso les dan dos. Ya van en 15 casas y la calle.

 

 

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Así luce el templo San José. Le da vida al parque del corregimiento.

 

 

La moral

 

“Por la lejanía, todo se dificultaba y la traída de los materiales valía el doble. Para la búsqueda de los dineros no tocaba revolcarnos. Desafortunadamente la gente de plata y con negocios se fue y los que se quedaron era porque no podían marcharse. Todo el avance se debe al empuje de la gente, que no se achicopaló con esto y siempre mostró su esperanza y pujanza”.

 

Estas palabras del párroco Ramiro Arias Quintero, publicadas el pasado viernes en LA PATRIA, demuestran que algo más que se levantó en medio los escombros fue la moral de los arboledeños.

 

Por eso el sacerdote completó su idea con un llamado a seguir trabajando animados, de la mano y no perder de vista que mientras estén unidos saldrán adelante.

 

Por eso, las Fiestas de este año, en 15 días, serán algo especial: un motivo de encuentro e integración. Upa pa´ Arboleda.

 

 

Otros sitios

 

El colegio Pablo VI fue otro de los sitios que se mejoró. Le hicieron segundo piso y capota. La sede de la Chec se reubicó en los bajos de la Casa Cural y el Centro de Salud quedó detrás del costado izquierdo del templo San José, justo donde estaba la escuela Santa Inés, que no se reconstruyó, pues prefirieron hacerle mejoras a la Roberto Emilio Giraldo y aumentar los cupos.

 

Una de las personas que labora en el centro de salud (en la foto) desde antes de la toma, dijo que la nueva sede quedó mucho mejor, pero que aún faltan algunos detalles por pulir. "La gente está muy contenta con el servicio".

 

 

 




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